50 mujeres de comunidades indígenas y afro aprendieron que tienen derecho a una vida digna, educación, empleo e igualdad de condiciones. También entendieron que el maltrato intrafamiliar y los feminicidios no deben ser tolerados, sin importar la circunstancia.

Gracias al apoyo de Incauca y la Fundación Empodérate, estas mujeres de los municipios de Miranda y Guachené, en el Cauca, recibieron formación en derechos humanos, temas de género, identidad sexual y liderazgo, con el objetivo de empoderarlas y convertirlas en protagonistas del desarrollo social, cultural, y económico de sus regiones.

A lo largo de los encuentros, las mujeres expresaron las preocupaciones que viven a diario en sus hogares debido a las condiciones de su región, que van desde falta de agua potable, energía eléctrica, acceso a educación, transporte, e internet; hasta los delitos a los que han sido víctimas como maltrato físico, verbal, feminicidios, rechazos, entre otros.

“Este proceso que iniciamos hace un año y medio se enmarca en nuestro objetivo estratégico de fortalecer capacidades, habilidades y conocimientos en nuestra zona de influencia. En este caso puntual queremos contribuir a la transformación social de los municipios de Guachené y de Miranda, brindando herramientas para el fortalecimiento de capacidades a un grupo de mujeres rurales, que contribuyan al cierre de brechas de género que muchas veces impiden el desarrollo social de la comunidad. Nuestro interés es seguir replicando esta iniciativa en distintos lugares de nuestra zona de influencia y transformar vidas con energía”, indicó Angélica Quiroga, directora de sostenibilidad de Incauca.

A Glorice González, este curso le cambió drásticamente su manera de pensar: “Hoy estamos pensando de una forma muy diferente porque el ingenio se metió por la mejor parte, que fue de capacitarnos, enseñarnos recorriendo con nosotras este camino. Ha sido el proceso más bonito que nos ha brindado Incauca. El ser mujer para mí era una limitación, pero ahora ya no lo es, porque sé que como mujer puedo salir adelante, puedo tener mi propio emprendimiento y puedo ayudar a que otras mujeres den todo lo que tienen.”

Así mismo, Daniela Zabala, integrante del curso Empoderarte, aseguró: “Este proceso formativo ha aportado más equidad a la mujer, en el sentido que ya sabemos el derecho que nosotras como mujeres tenemos. Muchos dicen que el hombre es la cabeza de la casa, pero después de este curso yo he ratificado que la mujer es la cabeza del hogar, la mujer da el amor, es enfermera, es guía, es profesora. Nosotras hemos sido un género menospreciado, débil, sumiso, y este curso nos ha reforzado en pensar que las mujeres si podemos salir adelante sin tener una pareja al lado, somos berracas y tenemos la fuerza para hacerlo.”

Para la segunda fase de este proyecto, el objetivo es brindarle a estas mujeres rurales formación en emprendimiento, creación de empresa, ideación de productos mínimos viables, y elementos que le permitan a cada una de ellas aprovechar las condiciones y características de su región para que puedan desarrollar sus ideas de negocios.

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