Artistas pidieron ayuda al bloque parlamentario del Valle del Cauca

Este miércoles 29 de abril a las 2:30 pm, Andrea Buenaventura, como vocera de la mesa de la Industria de Producción de Eventos y Espectáculos de Cali, hizo una ponencia ante el bloque parlamentario del Valle del Cauca con el fin de expresar de manera franca el impacto del coronavirus en el sector cultural y las medidas adoptadas por el Ministerio de Cultura hasta la fecha.

Foto Secretaría de Cultura y Turismo

El arte y su cadena de valor se han enfrentado históricamente a un enorme problema: las personas y los gobiernos que piensan que es un ejercicio meramente estético. Este es el momento de entender que el arte y la cultura son elementos inherentes a la sociedad, es más, la hacen posible y viable.

Uno de los objetivos de trabajo más importantes planteados por el IPEE es sensibilizar al Estado y a las organizaciones sociales que permea (familia, escuela y sociedad civil) sobre la importancia del arte en las lógicas cotidianas y las dinámicas económicas de un modelo que tocó fondo. Porque no se trata simplemente de algo que decidimos consumir o no. El arte es parte de la existencia, una parte que no podemos evitar.

En la ponencia que hoy 29 de abril a las 2:30 pm expuso Andrea Buenaventura como vocera de la Mesa Técnica IPEE – Cali, se presentan los motivos por los cuales el sector del arte, la cultura y el entretenimiento considera respetuosamente que las medidas tomadas por el Ministerio de Cultura a través de diversos decretos y circulares resultan intrascendentes frente a la crisis actual, ya que fueron hechas sin rigor técnico ni análisis de la coyuntura, ni conexión con el sector.

Se presentó un análisis del Decreto 475 de marzo 25 de 2020 que, entre otras cosas, es una medida inequitativa desde el punto de vista nacional. Un país con 1.103 municipios de los cuales sólo 125 se beneficiarán de esta medida con $40.000 millones y casi el 50% de ellos quedarán sólo en Bogotá.

El trabajo colectivo que deriva de la unión de los artistas, empresarios y trabajadores independientes desde hace un mes y medio espera tener frutos cuanto antes, ya que las medidas que se han tomado están en contravía del fortalecimiento de las economías creativas.

También se cuestiona el decreto 461 del 22 de marzo de 2020, el cual permite a alcaldes y gobernadores disponer y reorientar las rentas de destinación específica de creación legal de las entidades territoriales, para hacer frente a las necesidades más apremiantes del Coronavirus sin autorización de Concejos o Asambleas. Es decir que la estampilla pro cultura o el 4% de impo consumo serán ahora de libre destinación. Un sector básicamente paralizado al que se le retiran los pocos recursos con los que cuenta.

La estocada final es el decreto 561 del 15 de abril de 2020 y la resolución 0630 del 21 de abril de 2020, norma transitoria que establece que los recursos del 4% del impuesto al consumo (servicios de telefonía, datos, internet y navegación móvil) que le corresponden a la cartera de cultura, deberán destinarse para contribuir a la subsistencia de los artistas, creadores y gestores culturales que demuestren su estado de vulnerabilidad. Pero estos recursos ya tenían un uso desde 2018: promover la creación, el fomento y el fortalecimiento de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas y el fortalecimiento de los planes de salvaguarda de las declaratorias de patrimonio de la humanidad, entre otros programas del Ministerio de Cultura.

EL mensaje es que los sectores misionales, como la cartera de cultura, no están llamados a atender a su población en estado vulnerabilidad con sus propios recursos. Es necesario aumentar los presupuestos para el sector como lo hace el gobierno con otros sectores de la vida nacional; y sobre todo no desviar los pocos recursos existentes.

El sector solicita interlocutores válidos y conectados con el momento actual, con decisiones creativas, medidas innovadoras, estructurantes y no asistencialistas. El arte y toda su cadena de valor piden una mesa nacional periódica que tenga la capacidad de analizar la situación real del sector. Y en el tema de supervivencia es indispensable crear un fondo nacional para garantizar la permanencia de los colectivos artísticos durante la emergencia y por supuesto para ofrecer garantías a las empresas de producción y logística que soportan gran parte de la cadena de valor.

Es latente la urgencia de pensarnos desde el humanismo. Lo más grave es que el arte y la cultura se entiendan nuevamente como bienes o servicios de lujo y no como dispositivos de la sociedad para interpretar y sobre todo para superar toda forma de crisis.

Fuente: Jorge Dusterdieck /Oficina de comunicaciones IPEE

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