¿Y qué sigue después del COVID-19?

Cambios sustanciales en el mundo como lo conocemos prevén tres académicos españoles que compartieron con Cali Buenas Noticias su visión de lo que vendría para las empresas, los estados y la comunidad internacional después del COVID-19.

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Por: Inmaculada Puebla Sanchez e Ignacio Temiño Aguirre (Profesores PhD. de Gamificación y Estrategia Empresarial de la Universidad Francisco de Vitoria) / Francisco José Martinez Lopez (Catedrático de Economía de la Universidad de Huelva)
Especial para Cali Buenas Noticias

El 14 de marzo de 2020 el Gobierno de España aprobó la declaración del Estado de Alarma, por 15 días, y posteriormente lo amplió por otro periodo de igual duración. Parece que la decisión llegó bastante tarde y cuando ya no había otra alternativa. Se ha creado un estado de incertidumbre importante en la sociedad española ante la falta de previsión y de programas que conformen una hoja de ruta clara y efectiva para combatir los efectos de la pandemia. No cabe duda de que la situación que nos ha sobrevenido significa una crisis de dimensiones todavía desconocidas.

Cada crisis es una oportunidad, y todos aquellos que tengamos algo que decir tenemos la obligación y responsabilidad de servir al bien común aportando nuestras ideas para la búsqueda de nuevas formas de encarar el futuro, la era poscoronavirus.

Desde los últimos días de diciembre, y sobre todo desde el final de la primera decena de enero, la comunidad científica internacional, con la Organización Mundial de la Salud (OMS) a la cabeza indicaban que se trataba de algo grave y con un impacto creciente en la Salud pública. Incluso al principio se hablaba de: Epidemia y posteriormente se pasó a Pandemia. Creemos que se perdieron 45 días con una actuación irresponsable por inacción y lo que es más grave por omisión, que están resultando determinantes.

Pero no es tiempo de lamentarse, Debemos empezar a pensar en el día después, cuando nuestro País, vuelva a normalidad y salgamos de este Estado de Alarma, volviendo cada uno de nosotros a la actividad, aquella que tengamos o que podamos hacer.

Hay una cosa que todos debemos tener claro, nada va a volver a ser como era hasta antes de esta situación, ni en lo personal, familiar, profesional ni en la organización de la Sociedad, nos va a tocar reinventar muchas cosas y por ello es un momento de enormes oportunidades.

Los Bancos, las empresas, las instituciones, la Sociedad civil, Europa o la ONU, van a tener mucho que decir en todo lo que queramos ser y como vamos a organizarnos. Hemos de “copiar” de los chinos, que traducen nuestra palabra crisis por el término oportunidad.

La situación que estamos viviendo como consecuencia de la pandemia provocada por el COVID19, sin duda, va a significar cambios tanto en los modelos productivos, en el desempeño de las economías, así como en el comportamiento de los Estados, las empresas y de las personas. Será muy diferente a lo conocido tanto desde una perspectiva social, económica y también política. Veamos algunos elementos que van o pueden determinar estos cambios desde una perspectiva económica:

  • Nuestra Economía, como por otra parte es habitual, tiene una alta dependencia del consumo privado, cerca del 70% de nuestro PIB.
  • Nuestro tejido productivo empresarial es básicamente Pymes, un 98% tienen esta consideración y casi el 60% son micro Pymes (aquellas que tienen menos de 10 trabajadores). La deuda privada de familias y empresas, aunque ha disminuido en los últimos dos años, todavía es considerable y se sitúa en niveles del 135% del PIB (actualmente la deuda privada es de 1,6 billones de euros), según datos publicado por el Banco España.
  • Tenemos un nivel de desempleo en España considerable aprox. 13% con comportamientos desiguales (de Madrid hacia arriba en media 11% y de Madrid para abajo en media 17%), ahora estos niveles pueden tener un crecimiento a un nivel de dos dígitos.
  • La evolución incremental del comercio electrónico y de las ventas por internet durante los últimos meses y tres últimos años son un hecho incontestable y pueden cambiar el sistema comercial español.
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En estos momentos debemos ir a lo esencial, a los orígenes de nuestro desarrollo económico pasado. Cuando se ideó el mecanismo de apoyo a la financiación de las Pymes, en 1978, en un entorno de cambio político, parálisis económica del País, etc., se concretó en una gran alianza de Estado en materia económica como fueron los Pactos de la Moncloa.

Este es el momento para “darle una vuelta” a muchas cosas, aprovechar la situación, actuar con resiliencia y planificar nuestro futuro. Hay que hacer escenarios de prospectiva y ser capaces de organizarnos para llegar a ellos. Quizás empezando por el gobierno y siguiendo por sectores como el financiero, que permite engrasar toda la economía, la sociedad civil e incluso Europa o instituciones globales como la ONU.

Qué podría hacerse para que esto formase parte de una Política de Estado en España:

1. La puesta a disposición de financiación rápida y flexible, la innovación y el desarrollo del emprendimiento en España tanto en el medio urbano como Rural debería de pasar porque el Sistema Nacional de financiación a Pymes fuese cubierto por el ICO. La financiación eficiente a las Pymes, emprendedores, autónomos, deben de ser Políticas de Estado y por tanto debería realizarse una nueva Ley de Financiación a las Pymes que derogando lo existente referido al Sistema Nacional de Garantías que se ha manifestado burocrático e inútil.

2.  Crear un Plan Conjunto de Presupuesto, Plan Estratégico y Escenarios de Prospectiva. El presupuesto para diseñar el futuro a uno y dos años (2021-2022), el plan estratégico para hacerlo del tercer año al quinto (2023- 2025) y el escenario prospectivo para hacer una hoja de ruta del 5 al decimoquinto año (2026-2036). Esto es vital para saber dónde queremos ir, pues no diseñaremos un buen rumbo si no sabemos dónde queremos llegar. Ese plan conjunto presupuesto, estratégico y prospectivo debe hacer en consenso y por un grupo de expertos en conjunción con gobierno central y autonómicos y representantes de los entes locales. Debe empezar a trabajar ya en los tres frentes, corto, medio y largo plazo.

3. La Regulación, inspección y supervisión seria del Banco de España. Siendo el eje el ICO y en su caso se podría pedir ayuda por parte de las CCAA dentro de sus competencias.

4. La creación de un fondo de liquidez abundante al que podrían recurrir los agentes económicos con la única exigencia que supusiera creación de empleo.

5. Una apuesta decidida por el capital semilla, las aceleradoras, incubadoras para dotar al Sistema de un auténtico desarrollo “modelo de emprendimiento económico y Social”, con un papel determinante por parte de las Universidades en colaboración estrecha con el Sistema financiero.

6. Una decidida modificación de la norma laboral introduciendo flexibilidad laboral. Es importante que se consideren a los empresarios, son los que crean el empleo como agentes dinamizadores de la Economía y no como defraudadores. La dignificación y el apoyo económico al empresario desde los poderes públicos es crítico.

7. La persecución de los defraudadores y aquellos que tienen sus recursos en lugares off shore aprovechando la brecha legal que en todos los regímenes fiscales existen.

8. Desarrollar una política fiscal propia y Nacional orientada a la creación de empleo, la existencia de un aparato público de tamaño reducido en donde se preserve la igualdad de oportunidades para las personas y esté garantizado un Estado del bienestar adecuado, sobre los pilares indelegables por parte de la Administración como serian:

  • La educación: Básica hasta la mayoría de edad; La formación profesional y la universitaria por aprovechamiento.
  • La Sanidad universal.
  • La Seguridad y la Justicia.
  • Las pensiones, tanto contributivas como asistenciales.

Quizás haya que “cambiarlo todo para que todo lo anterior siga igual”.

Hemos de tener con una visión de integridad y sin primar cuestiones territoriales ni de orígenes. Por tanto, es el momento, el más adecuado para producir un cambio en el modelo de financiación del principal tejido empresarial del País, las PYMES, por las siguientes razones:

  • La financiación de las Pymes, autónomos, profesionales, emprendimiento e innovación financiera debería ser una Política de Estado.
  • La Economía española va a sufrir una recesión económica importante, quizás mayor que la de otros países, por nuestra dependencia de sectores muy afectados como el turismo.
  • La creación de empleo en el entorno rural es una oportunidad estratégica para el País y depende del desarrollo de las Pymes y en concreto del papel de las mujeres en estas iniciativas productivas. El modelo económico del cooperativismo es un arma a desarrollar y a explorar. Hay que pasar de la España despoblada a la España real, rearmando lo industrial y rural.
  • La iniciativa privada podría estar interesada en la participación del nuevo modelo realizando consultoría y acompañamiento a las Pymes, autónomos.
  • Existen fundaciones, agrupaciones e iniciativas del mundo rural, hoy sin vehículos para conseguir financiación y asesoramiento a sus proyectos.

El sector financiero es clave y debemos mejorar su regulación, marco de actuación, etc. Parece claro que debe integrarse más para conformar, 3 grandes grupos financieros, con altos niveles de solvencia y reputación, con mayores balances, músculo financiero etc.

El modelo de funcionamiento para realizar un auténtico apoyo financiero a las Pymes existe, porque contamos con el ICO (Instituto de Crédito Oficial). Se debe implicar definitivamente al Banco Europeo de Inversiones (BEI), Bancos e ICO no tanto realizando convenios financieros sino con mecanismos flexibles de financiación directa al tejido empresarial utilizando el balance de los bancos. En este sentido, el aval del Estado para operaciones crediticias y alargamiento de plazos pueden ser foco de su interés.

¿Qué podemos decir de la Sociedad Civil?

La Sociedad española sin duda ha tenido un periodo de prosperidad y desarrollo evidente e importante desde comienzos de los años sesenta y posteriormente mejorado con una transición política y económica.

Desde un punto de vista económico pasamos de una autarquía, a un modelo de economía libre de mercado. Se favoreció la eliminación de monopolios y de oligopolios que existían porque era lo que tocaba, y, por ello se entró en un proceso

de privatización de empresas publicas importantes, era lo que la doctrina económica decía que había que hacer. Pues bien, ahora toca que las grandes empresas que surgieron y que han tenido un desarrollo importante, que no hay que olvidar que venían del esfuerzo de todos deben también apoyar el nuevo “orden económico” que tenemos que plantearnos. Sin duda la economía de mercado es la mejor manera para garantizar el desarrollo de todos, pero con corresponsabilidad.

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Nos dimos en España un modelo político de democracia parlamentaria, así como una monarquía, basado en la descentralización administrativa y de gestión de los grandes temas públicos, quizás ha llegado la hora de revisar este modelo y mejorarlo. La descentralización administrativa con la creación del Estado de las Autonomías, lejos de ofrecer una igualdad de oportunidades, ha creado un modelo social, político y económico claramente insolidario y difícilmente sostenible en lo económico. Se podría ir avanzando haciendo lo siguiente:

  • Reducir el tamaño de la Administración pública con el objetivo de preservar los pilares del Estado del bienestar anteriormente citados. En este sentido la dignificación y la adecuada retribución de los servidores públicos: Médicos, Maestros; Fuerzas del Orden público es clave. Además, reforzar todos los servicios de administración local (ayuntamientos) como medio de atención cercana y directa a la población.
  • Modificar la ley electoral actual haciendo una nueva apuesta hacia un modelo quizás más moderno, con representantes políticos en dos grandes estructuras con un Senado de amplia representación y probada eficacia y todo ello bajo una Presidencia con un sistema que le permita gobernar con apoyos suficientes. Las minorías no deben prevalecer sobre las mayorías, así como las cuestiones identitarias.
  • Somos un País histórico, grande y de diferentes culturas, tradiciones, pero esto no debe ser un hecho diferencial sino ayudar a que las nuevas generaciones tengan más puntos de referencia.

¿Qué podemos decir de los organismos supranacionales, Unión Europea y ONU?

Hay una reflexión que nos viene todos los días a la cabeza. El proyecto de la creación de Europa, nos ha costado más de 60 años, es magnífico y desde luego para algunos países como España y otros, ha significado un avance en muchas cuestiones, esto es indudable pero ahora toca revisar.

No contamos con una visión compartida como Región:

  • No contamos con realidades sociales, económicas y políticas similares.
  • No contamos con políticas conjuntas de seguridad y defensa, económicas, fiscales etc. Ni siquiera similares, y a veces totalmente contrarias.
  • No contamos con una solidaridad y un entendimiento del modelo social, incluso se dan situaciones claramente desleales como el Brexit.
  • No tenemos socios preferentes en otros grupos y agentes (fuimos los primeros en bombardear el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones.
  • Tenemos un aparato burocrático, Bruselas, Estrasburgo y otros que nos lleva a la inacción.
  • Los principales países europeos cuentan con un sistema financiero saneado, y la Unión europea como institución también.
  • Europa cuenta con instrumentos y mecanismos de supervisión y regulación financiera.
  • El Populismo y los extremismos políticos nacientes en algunos países europeos no son lo más conveniente y pueden favorecer la insolidaridad y los riesgos de naturaleza sistémica.
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Desde nuestro punto de vista, hay que revisar la situación actual, en cuanto a Europa y realizar un buen diagnóstico, para ver el plan de acción:

  • El Brexit nos puede causar muchos problemas y puede dar alas a otro potencial problema con algunos países de la Commonwealth.
  • Europa es de dos o tres velocidades porque las realidades económicas, productivas etc. son muy diferentes.
  • El Euro y la Eurozona ha sido un proyecto importante e ilusionante. Los países en este contexto deben ceder parte de su soberanía, económica, social y territorial en favor de un modelo federal fuerte que debe de tener dos focos: Centro Europa y Sur Mediterráneo.
  • El espacio Schengen está muy bien, como medida de arquitectura política, pero ahora deberíamos revisarlo y que se establecieran medidas de control al movimiento de personas y mercancías.
  • Europa debe tener un amigo estratégico de primer nivel y reconociendo que no somos una Nación sino un proyecto inacabado de asociación política y comercial. Nuestro socio sin duda debe ser EEUU.
  • Es quizás el momento de abordar la mutualización de la deuda soberana de los países y aprovechar que entre todos hemos dotado a un Banco Central Europeo con los mecanismos y el musculo necesario.
  • La austeridad y el control presupuestario es importante pero no pongamos el foco en políticas Keynesianas, que estas, no han demostrado, cuando se aplican exclusivamente, su eficacia. Es el momento de hacer que lo gubernamental y la iniciativa privada compartan responsabilidades.

Por otro lado, instituciones globales como la ONU deben empezar a crear sistemas de previsión de contingencias que, como esta, pueden afectar a todo el planeta. Hay que dar un paso hacia delante y ampliar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Agenda 2030, con planes más específicos que contemplen de forma concreta mediadas a tomar de forma conjunta por todos los países.

Finalmente queremos expresar que es el momento de poner todo el foco en la creación de empleo y por ello no tener ninguna preocupación porque por políticas monetarias y fiscales expansivas se puedan generar a medio plazo, inflación e incluso un cierto incremento del déficit público, eso podríamos soportarlo con crecimientos económicos sostenibles y sólidos.

Debemos poner el énfasis en sistemas claros de planificación, tanto a la hora de hacer los presupuestos generales del estado de forma inmediata, la elaboración de un plan estratégico de país y un sistema de escenarios prospectivos para marcar las rutas a largo plazo. La Gamificación, el uso de herramientas de simulación sistémicas y de toma de decisiones, en línea con los objetivos ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) dentro de la agenda 2030, serán de gran ayuda. Por que no cabe duda que un futuro será muy relevante la evaluación de los riesgos sistémicos en los que ya está trabajando desde hace tiempo la SESGE (Sociedad Española de Sistemas Generales).

Para ello debemos empezar a trabajar de forma conjunta. Son momentos difíciles y entre todos podemos establecer las herramientas para mejorar y salir con fuerza de esta crisis.

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