El precio de la verdad, en salas de cine el 20 de febrero

Mark Ruffalo, Anne Hathaway, Tim Robbins, Bill Camp y Bill Pullman, bajo la dirección de Todd Haynes, protagonizan ‘El precio de la verdad’, película que narra la lucha de un abogado ambientalista contra una de las más grandes corporaciones del mundo. Basada en hechos reales, se estrena en Colombia este 20 de febrero.

Mark Ruffalo como “Robert Bilott” / Foto Mary Cybulski / Focus Features

El abogado corporativo y defensor medioambiental Rob Bilott (Mark Ruffalo, nominado al Premio de la Academia) acaba de ser nombrado socio de un prestigioso bufete de abogados de Cincinnati, en gran parte debido a su trabajo en defensa de grandes compañías de químicos.

Sin embargo, Rob se encuentra en conflicto después de ser contactado por dos granjeros de Virginia Occidental que creen que la planta local de DuPont está arrojando desechos tóxicos en el vertedero del área y que está destruyendo sus campos y matando su ganado. Eso sin mencionar los posibles efectos sobre los habitantes…

Con la esperanza de saber la verdad sobre lo que está sucediendo, Bilott, con la ayuda de su socio supervisor en la empresa, Tom Terp (el ganador del Premio de la Academia Tim Robbins), presenta una queja que marca el comienzo de una épica batalla de 15 años, que no solo pondrá a prueba su relación con su esposa, Sarah (la ganadora del Premio de la Academia Anne Hathaway) sino también su reputación, su salud y su carrera.

Esta es a grandes rasgos la trama de El precio de la verdad, la película que llega a las carteleras de cine este 20 de febrero. Viene con una gran crítica a la responsabilidad de las grandes compañías en el cuidado del medio ambiente, pero también de la responsabilidad individual de los seres humanos frente al consumismo.

Bill Pullman como “Harry Dietzler” / Foto Mary Cybulski

La cinta está basada en el artículo de The New York Times “El abogado que se convirtió en la peor pesadilla de DuPont”, de Nathaniel Rich, que narra la cruzada de un solo hombre que buscó justicia para una comunidad que durante décadas estuvo expuesta a toxinas arrojadas al agua por esta gran corporación.

Esa historia, que parece de terror, se desarrolla más ampliamente en la película: los Tennants, una familia que había cultivado la misma propiedad en expansión durante generaciones, comenzaron a perder su ganado de forma alarmante. Los animales, dóciles como mascotas, se volvieron muy agresivos, empezaron aparecer lesiones en su piel, sus ojos estaban bordeados de rojo y sus dientes estaban ennegrecidos. Convencido de que la causa eran los tóxicos del vertedero cercano propiedad de DuPont, Wilbur Tennant buscó en vano respuestas durante años, hasta que encontró al abogado Rob Billot.

“La película tiene una resonancia apremiante de lo que está sucediendo en este momento en nuestro panorama político, ambiental y regulatorio”, asegura el director Todd Haynes. “Hemos estado observando que los mandatos ambientales para el agua, el aire, las especies en peligro de extinción y, por supuesto, el cambio climático, se desmoronan sistemáticamente, por lo que todo está en juego en este momento. Es urgente que la gente vea esta película y conozca la historia a través de las personas que hicieron que todo sucediera y comiencen a hablar sobre ella”.

Por eso en El precio de la verdad, es más que clara la importancia del trabajo como comunidad, pero principalmente como individuos, como lo afirma el protagonista y productor Mark Ruffalo, quien le da vida al abogado ambientalista que busca obtener justicia para una comunidad víctima de una corporación impulsada por la codicia.

“Creo que el mensaje final es que nos necesitamos unos a otros. Nadie más lo hará por nosotros. Nadie más va a hacer del mundo un lugar mejor. Somos nosotros juntos. Y esta historia sobre el agua trasciende todas las divisiones políticas, creencias ideológicas, sexo, raza, religión. Todos sabemos de manera inherente lo importante que es tener agua limpia, y para ello necesitamos un cambio positivo real en el mundo”, dice Ruffalo.

Para el actor, leer el artículo de The New York Times activó una alarma personal en su interior. Como artista y ecologista, sintió que una película sobre las luchas de Bilott podría representar una convergencia entre su dedicación tanto a su oficio de actor como al medioambiente.

Ruffalo es defensor desde hace mucho tiempo de la urgencia del cambio climático y el aumento de la energía renovable. Cofundó Water Defense, en marzo del 2011, para crear conciencia sobre el impacto de la extracción de energía en el agua y la salud pública; el año siguiente, ayudó a lanzar The Solutions Project como parte de su misión de compartir ciencia, negocios y cultura que demuestren la viabilidad de las energías renovables.

Anne Hathaway como “Sarah Barlage” /Foto Mary Cybulski / Focus Features

Por su parte, su coprotagonista Anne Hathaway cuenta que aprendió sobre la historia cuando recibió el guion de la película. “Mi reacción se desarrolló lentamente. Al principio, estaba realmente fascinada con ella, luego enojada, luego sentí una gran variedad de emociones cuando me di cuenta de que el caso seguía abierto. Creo que en las historias de David y Goliat, esperamos ver a Goliat caer al final y ese no es exactamente el caso aquí. Me di cuenta de que esta no es esa historia, esta es más difícil. Refleja más la realidad y es algo que nos involucra a todos”.

Esta afirmación la complementa el actor Tim Robbins, también conocido por su activismo y quien destaca la importancia de tener una fuerte brújula moral, como la de su personaje como socio supervisor de Billot en un buffet de abogados.

“Tom Terp es la excepción a la regla en la cultura corporativa, que tiende a protegerse a sí misma. La gente no suele cruzar líneas, por lo general. Tienden a permanecer en silencio o ignoran deliberadamente la información que podría desafiar su visión del mundo y su estructura de poder. Tom se atrevió a ir en contra de eso. Sentí que debíamos estar llamando la atención hacia personas como él y empoderar a otros en posiciones como la suya a hacer lo mismo”.

El abogado real Rob Billot, quien estuvo muy cerca de la película, para acompañar a Ruffalo en la construcción de su personaje, destaca que, a pesar de los problemas del sistema legal, que permiten a las grandes compañías no asumir sus responsabilidades, es importante mostrar que un individuo puede enfrentar a una gran corporación multinacional y llevarlas a los tribunales. 

“Hay un gran poder en quien persiste. Si defiendes aquello en lo que crees puede ocurrir un cambio real. Una persona, un agricultor, una comunidad puede enfrentar lo que parecen ser fuerzas insuperables y, de hecho, hacer un cambio dramático y con suerte mejorar el mundo para todos nosotros”.

Lo cierto es que esta película resulta de gran interés no solo para los amantes del cine, sino también para los ambientalistas, pero sobre todo para el ciudadano de a pie. Este descubrirá cómo con el uso de elementos tan habituales en el hogar, como un sartén de teflón, un tapete o una prenda de vestir, puede estar afectado por estas toxinas. No por el simple descuido de esta gran corporación sino por la norme contaminación y su encubrimiento, perpetrado por DuPont durante 40 años. 

 

Fuente: Lizzeth Acosta Melo

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