¿Por qué seguimos celebrando el 9 de febrero como el Día del Periodista?

Ahora los periodistas en Colombia no tienen un día sino dos para celebrar su fecha clásica: el 9 de febrero y el 4 de agosto. Aquí hablaremos de la primera que sigue siendo la más emblemática y en la que se le hace un reconocimiento a don Manuel del Socorro Rodríguez.

Foto Jorge Manrique Grisales-CBN

Por Jorge Manrique Grisales
Director CBN

Hay cosas que uno no puede cambiar, empezando por la historia. En los años 70 del siglo pasado el gobierno colombiano expidió la ley 51 de 1975 que consagró en su artículo 14 la celebración del Día del Periodista en Colombia el 9 de febrero de cada año.

En ese entonces la única referencia que se tenía sobre esa fecha era que el miércoles 9 de febrero de 1791 comenzó a circular el Papel Periódico de la Ciudad de Santafé de Bogotá, dirigido por Manuel del Socorro Rodríguez de la Victoria, de quien se sabía casi nada y que en las nacientes carreras de comunicación social-periodismo de varias universidades se estudiaba en una materia denominada “Historia del periodismo colombiano” en un venerable libro de texto escrito por el profesor Antonio Cacua Prada.

A la izquierda puede observarse la cruz con la que fue encontrado Manuel del Socorro Rodríguez el día de su muerte  en 1819 / Foto cortesía Biblioteca Nacional de Colombia.

Pero quienes egresamos de las facultades no volvimos a tener noticias del señor Rodríguez y los esfuerzos de los profesores por ilustrar los inicios del periodismo en un territorio gobernado entonces por la corona española, se desvanecieron en el fragor de los cierres de periódico o la feroz pelea por “chiviar” a la competencia.

Del señor Rodríguez quedan los 265 números de su semanario que editó entre 1791 y 1797, varias cartas, documentos, obras inconclusas y una modesta cruz de caña que hoy adorna la oficina del director de la Biblioteca Nacional de Colombia en el sector de San Diego, en Bogotá.

Sin sello de héroe

Al ser tan poco conocido, don Manuel del Socorro Rodríguez no hace parte del panteón de los prohombres que han forjado la patria. Por él pasan de largo los textos de historia que se leen en los colegios y a excepción de algunos notables investigadores como los profesores Antonio Cacua Prada, Gustavo Otero Muñoz y Renán Silva, pocos le han metido el diente al periódico que con mucho sacrificio salía todos los viernes y que podía comprarse en la Oficina de Correos.

Así firmaba sus cartas don Manuel del Socorro Rodríguez / Foto Jorge Manrique Grisales- CBN

El semanario se imprimía en la imprenta Real de Antonio Espinosa de los Monteros a quien Manuel del Socorro Rodríguez convenció de meterse en la aventura de imprimir un periódico para una ciudad de 24 mil habitantes de los cuales el 85 por ciento no sabía ni leer ni escribir. Como el asunto del periódico dependía directamente del virrey José de Ezpeleta, buena parte de los suscriptores (que no pasaban de los 144) eran funcionarios públicos, clérigos, militares, unos pocos académicos y algunos comerciantes.

El periódico se vendía poco, pues no era un producto de consumo masivo. Las noticias seguían circulando en el atrio de las 12 iglesias de la capital del virreinato, a la salida de misa, donde todo mundo se enteraba de lo que pasaba en la entonces apacible “ciudad de los virreyes” como la llamó García Márquez.

El mérito del señor Rodríguez radica en su intelecto. Era un hombre con amplios conocimientos acerca de muchas materias como se lo reconoció la corona española en un examen que se le realizó cuando aún vivía en Cuba, su país natal. Era un completo autodidacta con conocimiento de latín y otras lenguas, pues a su escritorio en la Real Biblioteca Pública, de la cual era director, llegaban periódicos, cartas y documentos escritos en inglés, francés e italiano que él traducía y adaptaba para su periódico. También sabía de literatura, historia, geografía, matemáticas, retórica y ciencias naturales.

Sus mejores amigos eran también intelectuales con los que se reunía en las noches en el segundo piso de la Biblioteca a discutir en lo que se conoció como la Tertulia Eutropélica. De esas charlas salieron temas y anécdotas que publicó en el periódico, buscando un equilibrio entra la información seria y el entretenimiento.

Las noticias contadas en verso

Su gran debilidad era la poesía y por eso aprovechaba algunos sucesos como el cumpleaños del rey y la reina, el nacimiento de una princesa de la casa borbón, el bautizo de la hija del virrey, la inauguración de algún templo o el entierro de un obispo para soltar sus versos. Hasta compuso un poema épico, al estilo de la Ilíada, recogiendo los últimos días de la reina de Francia, María Antonia de Lorena, antes de ser pasada por la guillotina.

También imprimió a lo largo de 40 semanas el que puede considerarse el primer texto de divulgación científica publicado en Colombia: “El Arcano de la Quina”, salido de la pluma del médico y clérigo José Celestino Mutis, quien estaba al frente de la Real Expedición Botánica.

Rodríguez fue un crítico de la revolución francesa pues iba en contra del “derecho divino” que asiste a la monarquía y echaba por tierra los preceptos de la iglesia católica. Tampoco toleraba la mendicidad, la pereza, el consumo de chicha, los errores gramaticales de los corresponsales y cualquier cosa que atentara contra el orden instaurado por el rey Carlos IV.

En muchas ocasiones, y de su propio sueldo de bibliotecario, que era de 224 pesos al año, el editor le pagaba sus servicios al impresor Espinosa de los Monteros. Cada cierto tiempo anunciaba que el periódico se cerraría por falta de nuevos suscriptores y por aquellos que se atrasaban en los pagos de su suscripción. El semanario dejaba de circular cuando don Manuel se enfermaba, se dañaba la prensa o no llegaban el papel y la tinta.

Lo último que se supo del director del Papel Periódico de la Ciudad de Santafé de Bogotá fue que a comienzos de junio de 1819, cuando tenía 61 años de edad, no fue a desayunar a la casa de una familia santafereña que le hacía la caridad de prepararle los alimentos. Unos trabajadores que se encontraban haciendo arreglos en la Biblioteca lo encontraron en su humilde pieza con el hábito de San Francisco y sosteniendo entre sus manos una cruz de madera, la misma que está en la dirección de la Biblioteca Nacional.

Este, a grandes rasgos, fue el comienzo del periodismo en Colombia y que a pesar de que un expresidente, que recibió el título de “el gran colombiano”, quiso borrar de la historia trasladando la fecha al 4 de agosto, sigue celebrándose el día que es: el 9 de febrero.

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