4-3-3

Giovanni Casas analiza el esquema 4-3-3 con el que se pretende jugar fútbol tal como se hace en Europa. ¿Qué ganamos o a qué estamos renunciando?

Foto FCF

Por Giovani Casas
Especial para CBN

En tiempos de globalización nada queda al azar. Nos hacemos semejantes en gustos, tendencias, opciones, pensamientos, al mismo tiempo de la emergencia de particularismos reclamando visibilidad, voz, participación. No resulta fácil ser diferente con todas las fuerzas desatadas atravesando el mundo entero.

Si pisamos las 18 con 50 o el área de penal, lo mismo. Basta observar la estética de los jugadores, sus peinados y tatuajes, sus excentricidades y todo el capital simbólico en torno al consumo posibilitado por las cifras desproporcionadas del negocio del fútbol. Aunque existen claras excepciones de deportistas con trayectorias brillantes, criterio y sensatez, la regla es la de deportistas cuyas carreras son desempeñadas con reducido sentido de la fugacidad: otra característica de la globalización.

Bien vale la pena revisar cómo se juega fútbol hoy día para confirmar cómo el goce, la contemplación, el ensimismamiento futbolístico son valores escaseados. Importan los atletas espigados capaces de hacer transiciones rápidas y marcar goles con la menor cantidad de toques posibles. Los diferentes, los magos, los 10 exquisitos son especies en vía de extinción.

Una manera como se ha concretado la desaparición de ese volante otrora eje de las ideas, dueño de la pausa, maestro del pase, es la formación de los equipos. Se ha convertido en patrón jugar con 4-3-3: cuatro defensas, 3 volantes, 3 delanteros. Si no hay objeción al respecto, el reciente precursor de esta tendencia se llama Josep Guardiola. Al frente del Barcelona el ‘Pep’ descubrió el potencial de Lionell Messi como un falso 9 que entra y sale, conduce, genera fútbol y pisa el área. Ese hallazgo significó prescindir de Ronaldo de Assis Moreira, Ronaldinho. Guardadas las proporciones, ambos jugadores (Ronaldinho ya retirado), son de condiciones excepcionales, con la salvedad de la ubicación del genio brasileño dentro del campo de juego. 

Ejemplos similares son más frecuentes ahora en el fútbol mundial. Pero juguemos de locales. Colombia y Brasil disputaron el lunes fecha de cuartos del preolímpico 2020 en el Alfonso López de Bucaramanga. Empate. Asegurar puntos de entrada es importante en un torneo corto. En la lógica nuestra el 1-1 con Brasil es sabor a victoria, porque Brasil es Brasil en la categoría que sea.

“No estoy contento con el resultado”, expresó en rueda de prensa Arturo Reyes, actual estratega de la sub 23. Pero la discusión está más allá del resultado. Se dirá entonces la importancia del proceso. Se dirá entonces ¿cuál? Porque el resultado en crudo deriva en esa frase de circunstancia minimalista frente al desempeño dudoso, el partido poco laborado, el titular efectista.

En Europa el 4-3-3 es efectivo, lo que no garantiza equivalencia en donde se aplique. Es ley: las adaptaciones mal hechas de ideas importadas terminan en “no estoy contento con el resultado”. No es lo mismo poner a Carrascal en función creativa que a guapear balones con los centrales rivales ni ubicar a Benedetti en la mitad del campo que ponerlo a hacer contención y llegar por las puntas. En ese modelo Atuesta y Alvarado son los encargados de generar las opciones, pero carecen de imaginación.

Pep Guardiola tuvo sabiduría para resolver ese dilema. El Barcelona, desde entonces, juega con tres volantes en mitad del campo: uno hábil en marca en todo el círculo y dos a los costados filtrando balones, haciendo cambios de frente, generando fútbol y dejando mano a mano a los delanteros con el portero. La diferencia en ese tipo de jugadores entre un fútbol y otro es abismal. En Europa la línea de volantes es de alto nivel, de buen manejo de balón. Aquí los nuestros son formados para perseguir, morder, atajar al rival.

Se dirá entonces que la comparación con el Barcelona o el fútbol europeo es exagerada. Sí, a lugar. O no. Son los estrategas colombianos quienes deben entender cómo elevar el nivel de juego de sus dirigidos. Apostar por un 4-3-3 porque es tendencia, casi norma, porque se puede jugar igual, puede ser un espejismo ofrecido por el fútbol en tiempos de globalización.

2 Responses to "4-3-3"

  1. bayron silva   febrero 7, 2020 at 5:50 am

    la moda no incomoda dirian algunos. yo poco se de futbol, pero creeria que podemos tomar como ejemplos algunas formaciones de equipos extranjeros para partir de lo que algunos les funciona y a otros no y tomar nuestras propias decisiones.
    es bueno tener un punto de partida, pero mejor seria fabricar nuestra propia formacion, tacticas y demas .

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  2. Francisco López   febrero 11, 2020 at 4:36 am

    Considero que depende de los jugadores con que se cuente así debe ser el sistema por eso no todo Sistema exitoso funciona en otros equipos.

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