La vallecaucana Manuela Berrío lleva el levantamiento de pesas en la sangre.

Si hay alguien que lleva el levantamiento de pesas en la sangre es la joven vallecaucana Manuela Andrea Berrio Zuluaga, quién conquistó las tres medallas de oro en la categoría de los 45 kg de los Juegos Nacionales Bolívar 2019.

Foto Mindeporte

Manuela es una combinación de buenas energías gracias al hecho de llevar en su sangre raíces de tres departamentos. Nació en Antioquia, su padre es cartagenero, se crió y se ha competido siempre por el Valle del Cauca.

A pesar de tener muchos títulos a nivel nacional e internacional, Manuela participó por primera vez en la historia de su carrera deportiva en unos Juegos Nacionales y en ella se bañó en oro para aumentar el medallero del Valle en estas justas.

“Es todo un orgullo, son mis primeros Juegos Nacionales y estoy muy feliz. Cuando el juez mencionaba el hecho de que mi papá era de aquí, me puse a pensar que yo vengo toda combinada. Soy de Antioquia, me crié en el Valle y mi familia paterna es de Bolívar, entonces siento que al final termina siendo una representación de estos tres departamentos así estén en competencia entre ellos. Es muy chévere”, señaló la atleta nacida en Itagüí.

El padre de esta joven promesa de la halterofilia colombiana es el cartagenero Roger Berrio, quien conquistó todo con Colombia en el levantamiento de pesas. Fue campeón mundial y panamericano. Por su parte, su madre y entrenadora, Leidy Zuluaga, también formó parte de la selección nacional de pesas y por 13 años consecutivos fue campeona suramericana, centroamericana y panamericana, pero ahora todo el peso lo tendrá que levantar Manuela, para seguir dejando en alto el nombre de la familia Berrio Zuluaga.

A pesar de no querer entrenar lo mismo que sus padres, Berrio Zuluaga dejó que su madre poco a poco la fuera enamorando de este fuerte deporte y desde muy temprana edad empezó a demostrar que aunque fuera de las más ‘sencillas’ físicamente hablando, cuando de pesas se habla es la más grande y fuerte. 

“Yo no quería, incluso practiqué otros deportes antes porque no quería estar en el mismo deporte que mis papás ya habían conquistado, pero empecé jugando, me iba al gimnasio a jugar y mi mamá empezó a entrenarme y aquí estoy”, reconoce Manuela.

Su madre asegura que ser mamá y entrenadora no ha sido fácil pero agradece a Dios por permitir que todo esté saliendo de la mejor manera y que Manuela Andrea esté respondiendo con triunfos todo el esfuerzo que como familia han realizado.

“No es una tarea fácil porque se mezclan esos roles de mamá y de entrenadora donde debo sacar la fuerza interior que tengo para potenciarla a ella, para que logre sus metas en este deporte como el nuestro que es bastante fuerte y exigente”.

 “Por otro lado está el sentimiento de mamá, de que no se vaya a lastimar, que haga bien los movimientos y no pierda esa feminidad que le caracteriza. Es bastante complejo pero con la ayuda de Dios lo vamos logrando. Adicional a eso que en casa yo también soy la mamá que le exige que haga sus quehaceres, que haga comida, que haga aseo y que lleguemos al gimnasio y sea la misma persona que le exige que haga los entrenamientos aunque esté cansada, aunque no quiera, es difícil, pero Dios nos ha dado las herramientas para lograrlo y espero que sigamos así”, anhela Leidy.

La historia de Manuela

Con 19 años, Manuela ya es vista como una de las mejores pesistas de Colombia y muchos se preguntan cómo inició en esta disciplina y cómo ha sido todo el proceso, su madre, nos lo contó.

“Desde que nació ha estado en un gimnasio porque su papá y yo teníamos que entrenar, andaba de gimnasio en gimnasio y de mano de todos los deportistas, e incluso nos la llevábamos a las concentraciones de la Selección Colombia y eso le creó a ella un rechazo hacia el levantamiento de pesas, pero cuando me retiré como deportista empecé a enseñarle a niñas de una institución todo lo que era esta disciplina mediante juegos y ahí ella se fue enganchando”, cuenta su mamá.

“Los calentamientos los hacía super animada pero cuando tocaba la parte técnica se aburría, hasta que un día se aburrió tanto y dijo que también quería hacerle con el “palito” y en su primera participación departamental ganó una medalla, ella no lo podía creer y sus compañeros del colegio, estando en primaria, comenzaron a respetarla porque levantaba pesas y ahí ella se enamorando de este deporte en el que ya llevamos 10 años”, destacó.

Fuente: Mindeporte

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