El auge de los cigarrillos electrónicos: peligrosa tendencia que afecta a los más jóvenes

El Ministerio de Salud avanza en un marco regulatorio para vigilar y controlar la venta y consumo de los Sistemas Electrónicos de Administración de Nicotina (SEAN).

Imagen cortesía de Medimás

El mito de eliminar la adicción al tabaco tradicional a través de vapeadores y cigarrillos electrónicos se desmiente con los resultados arrojados por investigaciones científicas que han demostrado las consecuencias negativas generadas por los Sistemas Electrónicos de Administración de Nicotina (SEAN) y los Sistemas Electrónicos sin Administración de Nicotina (SESA).

De acuerdo con la Clínica Mayo, referente en temas de salud a nivel mundial, se han reportado más de 1000 casos de lesiones pulmonares asociadas con el vapeo, y en la mayoría de estos, están implicados productos que contienen tetrahidrocannabinol (THC) y otras sustancias nocivas para el organismo.

Otras investigaciones del mismo centro de estudios demostraron que 12 personas murieron en Estados Unidos, producto de la utilización de estos dispositivos. En Colombia el panorama no es distinto y así lo corroboran expertos en el tema, quienes confirman la tendencia que estaría poniendo en peligro la vida especialmente de adolescentes y jóvenes.

“Si bien estos dispositivos no tienen las sustancias de los cigarrillos tradicionales, lo que en teoría afecta al organismo es la existencia de hidrocarburos que pueden generar taquicardia, hipoxia cerebral, convulsiones. Así mismo, el hecho de que a temprana edad se usen estos aparatos, las consecuencias empeoran”, asegura la Dra. Patricia Caro, toxicóloga de la red de IPS de Medimás EPS.

Precisamente, teniendo en cuenta las evidencias científicas y documentos publicados por el Ministerio de Salud y Protección Social, son varios los componentes químicos que alterarían el funcionamiento del organismo produciendo, en el peor de los casos, la muerte.

Esas sustancias, inhaladas a través de estos aparatos, son: Propilenglicol (usado para la producción de plásticos, lubricantes y aceites para carros), glicerina (utilizado para la fabricación de cosméticos), nicotina, partículas ultrafinas y metales pesados como el formaldehído, acetaldehído, acroleína y la acetona.

La combustión de las sustancias mencionadas podría ocasionar irritaciones graves en los ojos, en la garganta; enfermedades pulmonares con consecuencias irreversibles, se incrementa el riesgo de complicaciones cardiovasculares y, no es para menos, que se desarrollen células cancerígenas mucho más rápido que lo que ocasionaría la nicotina.

“De todas formas, todos los cigarrillos, sean normales o electrónicos, tienen nicotina y ninguno va a dejar de tenerlo. La mezcla de todos estos químicos podría terminar en convulsiones, alteraciones cardiacas, cansancio, etc.”, añade la Dra Caro, especialista de Medimás EPS.

¿Por qué los jóvenes son los más afectados?

El auge de los sistemas electrónicos para la inhalación de sustancias, con o sin nicotina, se debe en gran medida al consumo desmedido que hay entre la población más joven y así lo han demostrado las cifras. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Tabaquismo en Jóvenes, hay una prevalencia del 15.4% de consumo de estos productos, por lo menos una vez, entre menores de 15 años, es decir, en edad escolar.

Por otro lado, el Estudio Epidemiológico Andino sobre Consumo de Drogas también sitúa a Colombia, con el 16.1%, como unos de los países de la región donde se ha incrementado el uso de cigarrillos electrónicos principalmente entre la población universitaria. En el primer lugar se encuentra Ecuador con el 27.4%.

“De no ser regulada esta tendencia, bien entendida y debidamente controlada, puede comprometer el esfuerzo de muchos años que han hecho muchos países como Colombia en reducir la prevalencia del tabaquismo y las enfermedades respiratorias asociadas”, enfatizó Juan Pablo Uribe, Ministro de Salud y Protección Social.

Por esta razón, desde el gobierno nacional se prepara un marco regulatorio, a través de un proyecto de ley que recoge los aportes científicos y las evidencias de otros países, para que haya vigilancia y control sobre la venta y consumo de los dispositivos que, entre otras cosas, no cuentan con registro Invima y, por lo tanto, no pueden ser ordenados como medicamentos o herramientas que contribuyan a disminuir la adicción a los cigarrillos comerciales.

“Hay una preocupación en salud pública relacionada con niños, niñas y adolescentes y es la posibilidad de que puedan empezar por este medio para terminar en el tabaquismo de manera involuntaria; lo que va en contravía al logro que hemos tenido para eliminar la exposición al tabaquismo”, agregó el ministro.

En el Congreso de la República ya se avanza en la iniciativa legislativa buscando que el país pueda contar con una regulación equilibrada y ajustada con base en los resultados científicos de los que se ha valido el Ministerio de Salud y Protección Social.

Por lo pronto, entidades del sector salud como Medimás EPS, avanzan en iniciativas enmarcadas en los programas de prevención y mantenimiento para que de manera pedagógica se sensibilice a la población sobre la importancia de evitar la ingesta de productos que comprometan negativamente el sistema respiratorio y cardiovascular.

“Una sola inhalación puede contaminarnos de distintas partículas, incluidos metales pesados. Por eso hay que trabajar desde casa para que los niños y jóvenes estén alejados de estos dispositivos electrónicos. Con la normatividad podríamos regular el consumo”, concluye la Dra. Patricia Caro, toxicóloga de Medimás EPS.

Fuente: Medimás.

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