Visita a Gorgona que asombró a estudiantes de Biología de la Javeriana

María de los Ángeles Rodríguez, estudiante de octavo semestre de Biología en la Javeriana Cali, cuenta cómo vivió una “maravilla biológica” y por qué son importantes la educación y la conciencia ambiental.

Foto Universidad Javeriana Cali

Por María de los Ángeles Rodríguez Salamanca
Estudiante de octavo semestre de Biología
Pontificia Universidad Javeriana Cali

Tengo la fortuna de afirmar que, aun habiendo cursado ocho semestres de mi carrera, no se desvanece ni tambalea nunca mi capacidad de asombro por todo el mundo que la Biología logra abarcar, las maravillas que esconde y las lecciones que deja para aprender.

El Parque Nacional Natural Gorgona (PNN Gorgona) se encuentra en las aguas del Pacífico colombiano y comprende aproximadamente 62.000 hectáreas dividas en área marítima (97%) y ecosistema de bosque tropical muy húmedo.

Es un lugar donde confluyen en armonía la biodiversidad, la resiliencia y la ciencia. La diversidad de Gorgona, contenida en los ecosistemas marinos como arrecifes coralinos, fondos arenosos y fondos lodosos, cobija la coexistencia de especies animales y vegetales como tortugas marinas, morenas, tiburones, cangrejos, caracoles, peces y algas, organismos que han sido resilientes con el transcurso del tiempo, es decir, que a pesar de padecer perturbaciones naturales o antrópicas, han podido recuperarse y mantenerse. Lo anterior está en sintonía con el hecho de que a Gorgona se le conoce como la ‘Isla Ciencia’, ya que permite el desarrollo de diferentes estudios en Biología, Geología e Historia, entre otras, promoviendo continuamente el desarrollo científico en distintas áreas del conocimiento.

Los estudiantes de octavo semestre sembraron 229 fragmentos de coral sobre estructuras de cemento en el suelo marino, para que dichos corales puedan crecer y ser el objetivo de análisis y estudio de grupos de futuros estudiantes, además de aumentar el área marina de los arrecifes coralinos, los cuales son ecosistemas amenazados objetivos de restauración.

Dichas características hicieron de esta isla el lugar óptimo y apropiado para que los estudiantes del curso de Conservación de Sistemas Marinos tuviéramos la oportunidad de trabajar ahí, poniendo en práctica los distintos saberes aprendidos durante el semestre 2019-1. Los parámetros de trabajo fueron dictados por el profesor Juan Felipe Lazarus en conjunto con el profesor Mateo López Victoria, determinando que nuestro objetivo principal con esta salida de campo fuera el de la propagación de fragmentos de coral de las especies Gardineroseris planulata, Pavona clavus, Pocillopora capitata, P. damicornis, y Porites sp.

A partir de distintas colectas de fragmentos por equipos de buceo liderados por los profesores en regiones donde se presentaba crecimiento arrecifal coralino, obtuvimos la materia prima con la que íbamos a trabajar. Nos encargamos de sembrar 229 fragmentos sobre estructuras semejantes a pirámides de cemento y los dispusimos sobre el suelo marino, para que dichos corales puedan crecer y ser el objetivo de análisis y estudio de grupos de estudiantes futuros de este curso, además de aumentar el área marina de los arrecifes coralinos, los cuales son ecosistemas amenazados objetivos de restauración.

Sin embargo, nuestra visita no se quedó ahí. Tuvimos la fortuna de haber llegado en la semana del mes en la que se llevaba a cabo el programa de monitoreo de tortugas marinas en áreas de alimentación del PNN Gorgona. El programa fue instituido en el año 2003 para realizar un seguimiento de las especies Chelonia mydas y Erectmochelys imbricata con el propósito de evaluar el estado de estas poblaciones, ya que ambas especies se encuentran actualmente amenazadas. Las jornadas de trabajo en las que pudimos participar fueron desarrolladas desde las 8:00 p.m., llevando a cabo la captura de máximo cinco individuos y realizando el conteo de otros no capturados que se encontraran en las áreas de muestreo.

Las tortugas capturadas fueron llevadas a un espacio adecuado para realizar su análisis, marcarlas con un código único y medirlas para ingresar estas cifras en bases de datos que hasta el momento albergan información de más de 2.000 individuos. Lastimosamente, no todas fueron encontradas en buen estado de salud. Una tortuga, por ejemplo, tenía una tuerca plástica fuertemente dispuesta sobre su cuello, mientras que otra tenía sus aletas delanteras enredadas en una red artesanal de pesca. Ambas estaban lastimadas, sufriendo lentamente mientras estos desechos iban cortando y atrofiando sus cuerpos, dándonos un vistazo cruel, pero real, de qué es lo que pasa con todos los residuos mal dispuestos por las personas. Por fortuna, sus capturas oportunas permitieron que todo el plástico fuera retirado y que ellas fuesen liberadas en su hogar.

Pudimos concluir que es necesario que en nuestra sociedad sean trascendentales la educación y la conciencia ambiental, para que todos dimensionemos qué tanto pueden afectar nuestras acciones a muchas especies y tengamos claro lo mucho que podemos perturbar los ecosistemas. Si bien trabajamos por restaurar y proteger, es urgente que reguemos la voz para que cada día haya más personas comprometidas con el cuidado del medio ambiente. Sin duda alguna, no es la única moraleja de nuestra salida de campo, pero sí una muy importante, y así mismo, nos encontramos gratamente agradecidos por tener la oportunidad de haber cursado esta materia y habernos involucrado en jornadas de trabajo para la protección y restauración de la biodiversidad del PNN Gorgona.

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