Jota Mario: el “chacho” de La Sabana y el padrino de Ana Milena

Homenaje a uno de los presentadores más grandes que tuvo la televisión colombiana a través de una historia que denota su humanidad y carisma. Paz en su tumba

Jota Mario y Ana Milena /Foto cortesía Familia Manrique Manrique

Por Jorge Manrique Grisales
Director de CBN

Quienes estudiamos en la Universidad de La Sabana, teníamos dibujado a Jota Mario Valencia en la mente como la imagen con la que se promocionaba la carrera de Comunicación Social-Periodismo que se ofrecía desde finales de la década de los años setenta en unas casitas de corte europeo que fueron adaptadas como salones y oficinas. Nuestra casita era la “L” y así bautizamos recientemente un grupo en Whatsapp en el que nos reencontramos los de esa generación.

No tengo la menor duda que la cámara de televisión de tubos que había en el estudio de televisión de la Universidad, y que el profesor Fernando Niño cuidaba como el tesoro más preciado, se la estrenó J. Mario. Lo veíamos en las cuñas de televisión de la Universidad con el prodigioso aparato que casi no nos dejaban tocar cuando éramos estudiantes.

Eran los tiempos de la música disco, Michael Jackson, José Luis Perales, Paloma San Basilio y en la televisión comenzaba a aparecer más frecuentemente nuestro aventajado egresado. Estaba en todo, en los comerciales de Promec, en Telesemana, también presentaba noticias… En fin estábamos todo el tiempo en modo J. Mario y la Universidad no escatimaba esfuerzos para sacar pecho por ese muchacho tan brillante.

Mi compañero de Universidad Luis Fernando Olivares comenzó a laborar en Promec. Allá lo íbamos a visitar y nos maravillábamos que trabajara con el “chacho de La Sabana”. Le teníamos envidia porque Luis Fernando escribía las cuñas que después J. Mario grababa cambiándoles alguna cosita para ponerle su toque original.

Jota Mario en los tiempos de Promec / Foto cortesía Luis Fernando Olivares.

Conocí el lado humano de Jota Mario por mi hermano Hugo Ferney que en esa época trabajaba en la radio bogotana. Un buen día, su buen amigo Antonio José Caballero (q.e.p.d)  lo recomendó para que entrara a la televisión y allí conoció a Jota Mario. Como buen sonidista, mi hermano le siguió la cuerda y juntos hicieron mucha televisión. “Jota”, como le decía mi hermano, lo llenó de buenos consejos en los momentos difíciles. “Cuando usted quiera algo, escríbalo en un papel y péguelo en el espejo del baño… Todas las mañanas que usted se mire ahí va a saber que ese es su propósito para ese día y por eso va a a trabajar feliz”, le dijo un día Jota Mario.

Un día estaban grabando un programa en vivo y entró una llamada al estudio. Era del hospital. Acababa de nacer la hija mayor de mi hermano. Jota dio la noticia al aire y públicamente anunció que sería el padrino de la nueva criatura. La única condición: que mi hermano terminara de grabar el programa, pues estaban aire.

 

La ceremonia del bautizo se planeó con todos los detalles. Llegó toda la familia de Manizales pues no todos los días uno de los presentadores más famosos de la televisión iba a cargar a una sobrina.

El padre de la iglesia del barrio El Jazmín de Bogotá tuvo que llamar al orden a sus feligreses pues la gente se arremolinó en el atrio tras conocer el rumor que Jota Mario Valencia estaría ese día allí para ser padrino de bautizo de una niña de cabello negro que lucía un lindo vestido blanco y que no tenía idea de la razón de tanto alboroto. Llegó Jota y la iglesia estalló en aplausos. El padre, aunque serio, no disimulaba la alegría de tener en su parroquia a uno de los grandes de la televisión. Al final de la misa agradeció la presencia del presentador y nuevamente vino la lluvia de aplausos. Por momentos parecía que estuviéramos en uno de los concursos de televisión que conducía el ilustre invitado.

Con el síndrome de que el periodista de la familia debe ser el fotógrafo, el camarógrafo o el que echa los discursos en las fiestas familiares, me preparé para tomar las fotos con una cámara reflex prestada. Cuando todos estaban listos para la foto, la cámara se trabó. Jota se percató y con mirada compasiva me preguntó: “Usted es el hermano de Huguito que estudió en La Sabana? Yo le dije que sí e inmediatamente cogió la cámara y con un rápido movimiento de una de sus manos, porque la otra la tenía vendada, la arregló. Con un poco de rabia, pensé que no podía ser mayor mi desgracia: en la Universidad nos lo ponían como el ejemplo a seguir y hasta en la casa de mi hermano me hacía quedar como un inexperto fotógrafo a pesar de haber estudiado en su misma Universidad.

Foto cortesía familia Manrique Manrique

Pero bueno, pude tomar las fotos y Jota se fajó una increíble sesión de magia aprovechando todos los trucos que le enseñó el mago Gustavo Lorgia con quien conducía un programa de entretenimiento. Al final todos lo conocimos amable, querido, buena gente y con los años, muy comprometido con su ahijada Ana Milena que hoy es religiosa y trabaja con los más necesitados en el exterior. Se escribían por Whatsapp y ambos manifestaban mucha espiritualidad.

Cuando creamos el grupo en WS de la “Sede L”, se nos vinieron a la mente muchos recuerdos y con la noticia de este jueves 6 de junio tuvimos muy presente que la Universidad de La Sabana tuvo en sus salones de clase a un “chacho” que se llama Jota Mario y que también es padrino de mi sobrina Ana Milena…Paz en su tumba

 

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