Nueve familias comprometidas con la conservación del oso andino en El Queremal

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Foto CVC
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La iniciativa se desarrolla a través de acuerdos de conservación con los habitantes localizados en la Reserva Forestal Protectora Nacional de Anchicayá, en el municipio de Dagua, y en inmediaciones de los parques nacionales naturales Muchique, Farallones y Tatamá, en un área de 11.806 kilómetros cuadrados.

En el corregimiento Queremal del municipio de Dagua, se llevó a cabo la firma de nueve acuerdos de conservación del corredor biológico del oso andino que hace parte del proyecto «Conservemos la vida», en el cual están aliadas la CVC, Wildlife Conservation Society-WCS Colombia, Parques Nacionales Naturales, Fundación Grupo Argos, Fundación Smurfit Kappa, Fundación Mario Santo Domingo, entre otras instituciones.

Con la firma de estos acuerdos, los propietarios de predios que están asentados dentro de la Reserva Forestal Protectora Nacional de Anchicayá, en el municipio de Dagua, y en inmediaciones de los parques nacionales naturales Muchique, Farallones y Tatamá, tendrán el compromiso de desarrollar procesos de planificación del predio con la ayuda de la autoridad ambiental. Gracias a esto, se podrá establecer la delimitación de áreas que posteriormente serán restauradas y se convertirán en corredores biológicos del oso andino, único en Suramérica y última especie sobreviviente de la familia de osos de cara corta.

Las actividades más relevantes consisten en apoyar a los campesinos con insumos agrícolas, materiales para siembra, forraje para ganado, la creación de establos para éste y el montaje de huertas. Adicionalmente, los beneficiados están aprendiendo aspectos de la vida del oso, como su alimentación y la razón por la que a veces es avistado cerca de asentamientos humanos: la deforestación de su entorno, lo que lo obliga a desplazarse más allá de sus recorridos naturales.

«La liberación de áreas para el corredor del oso andino en esta zona geográfica del Valle del Cauca, nos permite garantizar que este mamífero pueda desplazarse libremente aportando a la conservación de su especie. Con este proyecto, logramos concienciar a los propietarios de estos predios sobre la importancia de aprender a convivir de manera amigable con él, dado que albergan en sus fincas ganado y puede ser blanco de ataque si llega a estar muy cerca del corredor de este mamífero. Con la delimitación que se está realizando, dichos ataques no sucederán. Ya tenemos 40 acuerdos de este tipo en todo el Valle del Cauca», expresó Rubén Darío Materón Muñoz, director general de la CVC.

El oso andino contribuye a la dinámica de los bosques mediante la dispersión de semillas y la apertura de claros en el dosel, pues se alimenta de frutas. Por lo tanto, es una especie sombrilla, es decir, repercute directamente en la conservación de la biodiversidad y de los servicios ecosistémicos que se producen en los hábitats donde vive. Lamentablemente, la especie está amenazada y es considerada vulnerable a la extinción no sólo en Colombia, sino a lo largo de Suramérica. 

«Hemos analizado más de 11.800 kilómetros cuadrados, con una presencia del oso andino en un 74% de este territorio. En esta área, el estado del oso está bien y nuestro propósito es ayudar consolidar los corredores de conservación en este núcleo mediante acuerdos comunitarios y alianzas público-privadas como las que estamos presentado hoy», afirmó Robert Márquez, biólogo de WCS Colombia.

Vale destacar que en este proyecto de conservación del oso andino se pudo entrevistar a más de 500 familias que tienen actividades productivas en la zona referenciada, pudiéndose comprobar cuatro ataques reales del animal a semovientes que no tenían ningún plan de aislamiento.

Fuente: CVC

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