Oneira Guzmán y su lucha por los derechos de las trabajadoras del servicio doméstico

Salió de Damián, en Suárez, Cauca hace ya más de 30 años. Lo hizo con la ilusión de encontrar mejores oportunidades y seguir estudiando para ayudar a su familia que quedaba en el lugar donde creció. Oneira Guzmán habla con firmeza, pero no mira mucho a la cara, calcula muy bien cada palabra y de vez en cuando se puede ver como sus ojos viajan al recuerdo de los colibrís extrayendo el néctar de las flores que vio durante toda su infancia.

Foto Alcaldía de Cali

Oneira llegó a Cali y la única oportunidad que encontró fue irse a una casa de una familia e internarse a trabajar en el servicio doméstico. “Yo pensaba que iba a trabajar en un almacén porque había terminado el bachillerato” comenta mientras esboza una sonrisa ingenua, por eso “para mi fue muy duro por el cambio cultural tan brusco, pues yo venía de una vereda donde las puertas permanecen abiertas, a pasar todo el día encerrada en una casa esperando a que me dieran salida cada ocho a 15 días”. Allí cocinaba, hacía el aseo, cuidaba los niños y se encargaba que las cosas funcionaran.

Los trabajos de economía del cuidado, que son los que tienen que ver con las labores del hogar, el ciudado de niños y adultos mayores, labores en almacenes, panaderías, entre otros, en su mayoría ejecutados por mujeres y aportan, sergún el DANE el 20% del PIB anual. Sin embargo no existen mayores indicadores del impacto que estos generan en la sociedad y las condiciones de las mujeres que los ejecutan aún tienen deuda con la equidad y la dignidad.

A Oneira se le corrió el velo, se adentró en el mundo de los derechos laborales y a partir de allí su vida cambió y empezó a cambiar la de muchas otras mujeres que también trabajan en el servicio doméstico. El parque Panamericano es el lugar de encuentro de las mujeres que vienen a la ciudad a trabajar en casas, principalmente las indígenas pues allí pueden hablar su lengua. Un día, estando allí Oneira cuenta que le entregaron un volante para hacer una taller de bordados y por casualidad de la vida llegó al CAMI: Centro de apoyo a la mujer y el infante, un lugar en el que empezó a conocer la importancia del trabajo que ella hacía y a asumir sus derechos.

Estando el el CAMI su vida se transformó pues además de empoderarse como mujer y asumir con dignidad el trabajo que ella desempeñaba, inició su camino para empoderar en sus derechos más mujeres trabajadoras del servicio doméstico, creó Utrahogar: la unión de las trabajadoras del servicio doméstico remunerado y a partir de allí, cuenta Oneira que ha ayudado a más de 1.000 mujeres trabajadoras del servicio doméstico a reclamar sus derechos laborales y sociales.

Existen cuatro problemáticas para las mujeres que laboran en la economía del cuidado: no son remuneradas dignamente, algunas ni si quieran reciben el salario mínimo por su trabajo; tienen jornadas de trabajo extenuantes, algunas de más de 12 horas;  y las mujeres no son afiliadas a la seguridad social.

Estando en Utrahogar deja de trabajar en labores domésticas y se dedica a la defensa de los derechos de las mujeres que aún lo hacen. Oneira trabajó también en Taller Abierto y desde 2017 creó la Fundación Néctar, con la que ahora, además de empoderar en derechos a las trabajadoras de servicio doméstico, trabaja con su hija, quien es artista, con niños y niñas, con la fundación también ha logrado ir a Damián, su pueblo natal a dar clases de ciencias sociales.

Y es que ella ha ido de escalón en escalón. Se graduó en 2015 como profesional en ciencia política y resolución de conflictos en la Universidad del Valle: “yo quería estudiar derecho para poder ayudar más a las mujeres, pero solo estaba en las privadas, entonces me asesoraron y la más parecida era ciencia política y me puse a estudiar”. Oneira cuenta que al principio le daba miedo no poder, pues era una mujer trabajadora y madre soltera. Sin embargo, trabajó, estudió, crió una hija y se graduó.

Acepta con timidez que es una mujer transformadora, pero porque primero se transformó ella. Su misión es decirle a las mujeres que trabajan en el servicio doméstico que tienen derechos, correrles el velo de la ignorancia y empoderarlas. A Oneira este 2019 la Alcaldía de Cali la va a reconocer por su aporte al progreso. Ella le devuelve la dignidad a las mujeres que llegan a la sultana con ganas de progresar y encuentran en el servicio doméstico la forma.

Fuente: Alcaldía de Cali

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