La ‘Hermana de todos’ se fue de Aguablanca para el cielo

Rodeada de bendiciones y muestras de gratitud, las personas más vulnerables del Distrito de Aguablanca acompañaron en su lecho a la hermana franciscana Alba Stella Barreto, quien a sus 79 años partió para el cielo la tarde del domingo 24 de febrero de 2019, después de haber estado durante 29 años salvando almas en el oriente de Cali.

Foto Alcaldía de Cali

La Alcaldía de Cali valoró y reconoció en vida a la bumanguesa Olga Barreto Caro, quien adoptaría el  nombre de Albastella en su labor pastoral como Hermana franciscana de María Inmaculada licenciada en educación, con énfasis en psicología, especializada en desarrollo social, decana de Educación en la Universidad de San Buenaventura en Bogotá, Subdirectora Operativa del Departamento Administrativo de Bienestar Social de Bogotá (Dabs) misionera y agente pastoral en las comunidades campesinas de Puracé y Silvia.

Llegó a Cali en el año 1988 por encomienda del entonces arzobispo de Cali, monseñor Pedro Rubiano Sáenz, para ser misionera en Aguablanca donde su labor social le permitió cuestionar a la élite eclesiástica, la política y la justicia, aprovechando que el arzobispo le había autorizado realizar un estudio conjunto con el Centro de Investigaciones de los Jesuitas, Cinep, para un sondeo acerca de qué pensaba la comunidad de la iglesia, de sus gobernantes y lo que esperaban de ellos.

Fue a partir de allí que la hermana inició su estrategia de Economía Solidaria, el programa Mujer y Familia y la Pastoral Social con catequesis renovada con los laicos como protagonistas. Para no desentonar, cambió el hábito por el jean, la camiseta y las chanclas, pues había llegado a una invasión de 44 barrios habitados en su mayoría por personas desplazadas de la costa Pacífica chocoana, nariñense y caucana, de otras regiones del país y hasta extranjeros.

Foto Alcaldía de Cali

En aquella época los terrenos no aptos para vivienda, por estar debajo del nivel del río, comenzaron a urbanizarse y desde entonces a la hermana Albastella le tocó acostumbrarse a las inundaciones, a vivir en cambuches sin acueducto, alcantarillado ni energía y a la estigmatización de vivir en el oriente de Cali, considerado uno de los lugares más peligrosos de Colombia. 

Le dio fuerzas y ánimo encontrarse en ese ambiente con religiosos suizos, de la India, alemanes e italianos y al padre jesuita Alfred Walker. En 1987 creó la fundación Paz y Bien, adquiriendo su personería jurídica en 1992, para continuar su programa Casa de la Mujer desde donde apoyaba a las mujeres desplazadas, entidad que luego tomó el nombre de Semilla de Mostaza y se expandió al Círculo de Mujeres, que adelanta un programa para enfrentar el duelo.

Encantada con el modelo implementado por el premio Nobel de Paz, Muhammad Yunus, fundador del Grameen Bank y profesor de economía, se aventuró en Cali a crear un modelo de crédito que les permitiera a quienes el sistema bancario rechazaba, acceder a créditos para invertir en vivienda y proyectos productivos que les ayudara a mejorar su calidad de vida, mediante la Cooperativa Multiactiva Coomostaza, la cual cuenta con más de 500 asociados entre recicladores, vendedores informales, carretilleros y similares.

Su labor no paró allí. Con el programa ‘Casita de la Vida’ favoreció a cientos de mujeres para que fueran microempresarias y buenas mamás, para que pudieran reintegrarse a su grupo familiar y social en forma asertiva, de la mano del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf).

Foto Alcaldía de Cali

Así mismo creó las Casas Francisco Esperanza, un programa con niñas, niños y jóvenes cuyas edades están entre los 7 y los 25 años, para prevenir su vinculación al conflicto armado urbano, en la modalidad de microtráfico, participación en bandas delincuenciales y prestar atención a quienes ya están participando de estas modalidades de violencia.

E inició el programa Pensión Verde: Vivienda + Tierra, llamado también Proyecto Eco Aldea, para ayudar al desplazado que llega del campo sin herramientas para trabajar en la ciudad.

Fue tan intensa, ardua y efectiva la labor de la hermana Albastella Barreto en vida en el Distrito de Aguablanca de Cali, en la comuna 1 de Palmira, en Buenaventura y Cartago, que a su causa se unieron la Iglesia Católica y otras instituciones seculares, el Icbf, la empresa privada a través de las fundaciones Carvajal, Caminos, Alvaralice y Comfandi y la Alcaldía de Cali con dotación de servicios públicos, educación, salud, vivienda e incentivos a través de la música, la danza y el deporte.

Por todo lo anterior y por mucho más, la Alcaldía de Santiago de Cali a través del alcalde Maurice Armitage y su gabinete en pleno, lamentó el sensible fallecimiento de la hermana Alba Stella por la elogiable defensa de la vida humana que siempre la caracterizó, por su compromiso y entrega total hacía los más necesitados, libre de egoísmos, de toda ideología y de todo vínculo que no fuera el de servir.

Fuente: Alcaldía de Cali 

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