Intercolegiado Cultural Intercomunas de Cali: premios que transforman vidas

Llantos, risas, anécdotas y hasta promesas de amor, son apenas unos de los pocos ingredientes que dejó el Intercolegiado de danza, música, teatro, literatura, artes plásticas, fotografía y audiovisuales desarrollado entre el 1º de octubre y el 21 de diciembre de 2018 en las comunas 1, 6, 13, 17, 18, 20 y 21 de Cali; el cual continuará en 2019 en las comunas 3, 10, 12, 13 y 16, gracias a la administración del alcalde Maurice Armitage, en un trabajo conjunto de las secretarías de Cultura y Educación con la Fundación Proartes.

Foto Alcaldía de Cali

Estos Intercolegiados, promovidos por la Alcaldía de Cali, buscan fortalecer los procesos artísticos en las Instituciones Educativas de la capital vallecaucana y recuperar la tradición, fomentar lenguajes y divulgar el arte local con colegios públicos para destacar el potencial humano, e involucran la integración de padres de familia y profesores, quienes, aun viviendo en la misma comuna, en muchos casos, desconocían el talento de sus hijos y de sus amigos. 

También ignoraban que las instituciones educativas en las que se educan sus hijos, por el simple hecho de participar en las 18 activaciones, recibirían implementos para fortalecer su formación artística como guitarras, violines, consolas, material didáctico y otros implementos con los que se ha logrado impactar a más de 10.000 personas.

Y más que una integración, este proceso intercolegial ha permitido la resocialización de jóvenes que iban por mal camino. Es el caso de un joven de 11 años, a quien para proteger su verdadera identidad llamaremos “Bryan”. Él, un estudiante de una institución educativa de la comuna 13, a quien la deserción escolar le llamaba poderosamente la atención, debido a que el consumo de droga era su prioridad.

Entre su grupo de amigos, “Bryan” es quien escribe las cartas de amor que sus compañeros envían a las niñas. Ese talento se lo hicieron notar y lo animaron para que participara en el intercolegiado en la modalidad de poesía, y a fe que lo hizo.

El poema de “Bryan” se basó en la historia de vida de su padre, quien se encuentra recluido en la cárcel de Vistahermosa de Cali, por lo que plasmó en esas líneas la falta que le hace su presencia, las dificultades por las que ha pasado su núcleo familiar desde su apresamiento y la condena a los que la sociedad los ha sometido.

Antes de poner su poema a consideración de los profesores, se lo mostró a su padre. Ambos se trenzaron en un abrazo que se fusionó aún más con las lágrimas que rodaban por las mejillas e inundaron la piel de ambos. Entre sollozos, su padre le dijo: “Mi amor, yo estoy aquí por la maldita droga. Si algo deseo en la vida es que tú no caigas en lo mismo”.

“Bryan” sintió que se le desagarraba el alma, pues su padre no tenía ni la menor idea de que él andaba en esas. Con el puño cerrado -no amenazante sino cariñoso- golpeó el pecho de su padre y le dijo: “Viejo, cuenta con eso”, mientras se alejaba cerrando de un portazo la oxidada estructura de hierro que lo separaba de su vida.

Llegó el día en el que debía leer el poema ante sus compañeros de estudio, profesores y padres de familia. Era justo un sábado, día de visita en la cárcel, por lo que decidió que mientras su mejor amigo lo reemplazaba en la lectura, él estaría tras los barrotes, abrazado a su viejo.

Su ‘pana’ se paró en la tarima, explicó el motivo de su presencia allí y empezó a leer el poema. Ríos de llanto inundaron el auditorio. Él mismo no pudo seguir y un silencio sepulcral envolvió todo el escenario. De repente, un aplauso sonoro sacudió el ambiente y uno a uno de los asistentes fue desfilando en busca de un nuevo aire. El show había terminado, no sin antes, aclarar que a partir de entonces “Bryan” sería el chico ejemplar para su familia y allegados.

El intercolegiado tenía más historias para contar: Marcela, estudiante de décimo y residente en el barrio El Pondaje, en medio de una presentación de danzas en la que participaba, conoció a Steven, estudiante de grado 11, quien ahora desde el barrio El Vergel, donde vive, pedalea todos los días para ir a visitarla.

Los dos están en una nube. A ella no le importa que él llegue sudado, pegajoso y con la chocolatina derretida en el bolsillo. A él, le da lo mismo que ella lo reciba oliendo a humo y cebolla, pues cuando sale de estudiar, trabaja en el restaurante de su madre, que está en el garaje de su casa.

Aunque en la nube también están las instituciones educativas de las comunas 1, 6, 13, 17, 18, 20 y 21, que recibieron 163 caballetes, 20 kits de oficinas compuestos por lápices, borradores, resmas de papel, cintas, tijeras, ega, 12 luces para teatro, 10 parlantes con memoria USB, 5 violines, 5 cámaras fotográficas Nikon, 80 metros de cable Canon, 3 vídeo beam, 3 kits de percusión, 3 kits de marimba, 2 guitarras acústicas, 2 consolas de 12 canales, 1 consola de 16 canales, 1 clarinete soprano y 1 consola de luces.

Este año serán 5 comunas (3, 10, 12, 13 y 16) las que tendrán 19 intercolegiados para reforzar los lazos de amistad y visibilizar la oferta cultural que hay en los barrios de la capital vallecaucana, contando con la supervisión de la pedagoga Kathy Franco, quien inventario en mano, visita una a una las sedes educativas para hacer entrega de los implementos. 

Para la secretaria de Cultura de Cali, Luz Adriana Betancourt Lorza, es placentero ver cómo las Secretarías de Cultura y Educación trabajan unidas por una ciudad mejor, con miras a desarrollar su espíritu creativo desde la música la danza, la pintura, las artes plásticas, el cine y la fotografía, integrando a través de la sana competencia.

“Hay que reconocer a los jóvenes que participaron el año pasado en el Intercolegiado e incentivar a los que van a participar este año, integrándonos a través de lo que nos gusta hacer, pues cuentan con el apoyo de todo el mundo. Toda acción tiene un fruto, todo lo que hacemos trae algo bueno cuando se hace bien y gracias a estos jóvenes quedó el legado para el colegio reflejado en estímulos como vestuario, instrumentos musicales, papelería y demás, sin dejar de destacar el crecimiento personal, artístico y cultural de ellos.

La rectora de la Institución Educativa Bartolomé Lobo Guerrero en la que se desarrolló una de las entregas, Nora Claudia Villaquirán, no cabía de la dicha: “Nunca, jamás en los más de 30 años que llevo en este sector, se había visto una integración entre las secretarías de Cultura y Educación para promocionar el talento colegial en los barrios, permitiendo una convivencia armónica y en paz”.

En ello, coincidieron estudiantes como Yulitza Díaz, de 9-1, quien participó en canto;

Brayni Diana Reyes, de 7-2 de baile de currulao; John Anderson Lozano y Kelly Johana González, quienes lo hicieron en danza folclórica, dibujos artísticos y carteleras; al igual que Johan Marcelo Mosquera e Isabela Mosquera Fierro.

“Lo más difícil -dicen en coro y en medio de carcajadas- es superar el oso”.

Fuente: Alcaldía de Cali / William López Arango

 

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