El día que llegó la chiva al Arenillo

La comunidad del sujeto de reparación colectiva de Arenillo (Pradera), del que también hacen parte La Ruiza y Los Pinos, recibieron un bus tipo chiva y dotación escolar como parte de su reparación.

Foto Unidad de Víctimas

El pito ronco y potente de la chiva blanca fue avisando de la novedad: Arenillo, Pradera, estrenaba medio de transporte. El bus para 50 personas, lleno con habitantes de las distintas veredas de esta población, trepó hoy por primera vez la escarpada montaña y, pese al barro dejado por el invierno, llegó a Los Pinos, su parte más alta.

“Usted no se imagina lo que es esto para nosotros, es que aquí no llega transporte. Para llegar y salir nos toca pagar una moto y se nos van $24.000”, dijo Jaime Jiménez, líder de los Pinos. La otra opción es tomar la trocha a pie, en recorridos que no bajan de dos horas.

La llegada de la chiva al pueblo fue toda una fiesta. Fue vestida con un pasacalles hecho por la comunidad para la ocasión y en su primer viaje contó con oración comunitaria y cantos espontáneos.

Francisco Güefia , presidente de la Junta de Acción Comunal de Arenillo, explica que la idea es que este bus haga recorridos programados para que los habitantes de la zona puedan bajar de manera fácil y económica. Pero el gran sueño tiene otros tintes. “Queremos aprovecharla para el turismo, para sacarle jugó con proyectos productivos que beneficien a la comunidad. Por acá hay miradores hermosos y tenemos el cultivo de la Trucha”, dice con esperanza.

El vehículo será administrado por Asomera, Asociación de Mujeres Emprendedoras Rurales de Arenillo. La chiva, que tuvo un costo de $260 millones, fue entregada a por parte la Unidad para las Víctimas como parte de las medidas de reparación a esta comunidad. Y es que Arenillo, La Ruiza y Los Pinos constituyen algo que se llama sujeto de reparación colectiva, que en palabras sencillas significa que el estado reconoce que sufrieron una afectación colectiva en el marco del conflicto armado.

Este territorio padeció durante cinco años (de finales de 1999 al 2005) confinamiento por parte de grupos de autodefensas, lo que no solo sembró de muerte y miedo a la región, sino que alteró completamente su vida normal. Sus actividades productivas sufrieron un freno drástico, sus organizaciones y liderazgos fueron seriamente lesionados y sus costumbres, limitadas.

Juan Felipe Acosta, asesor de la Dirección General de la Unidad para las Víctimas, explicó que con medias como esta entrega lo que buscan es aportar a la reconstrucción de esa vida afectada por la guerra. “No se trata solo de dar una solución de movilidad, sino de brincar un mecanismo que sirva para el fortalecimiento de prácticas locales, para dar un impulso a su economía”.

De manera paralela, se hizo entrega de dotación escolar y de cocina por $43 millones para la institución educativa Mercedes Abrego, sede Alfonso López Pumarejo.

Fuente: Unidad de Víctimas

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