Un viaje en el tiempo al Día D

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Los ojos del mundo están sobre ustedes. Las esperanzas y las plegarias de las gentes amantes de la libertad en cualquier lugar marchan con vosotros.
Dwight D. Eisenhower, (palabras a sus soldados horas antes del desembarco)

 

Daniel Manrique Castaño/Corresponsal de CBN en Europa. Hace 71 años, los ojos del mundo estaban atentos a lo que sucedería un día veraniego como cualquiera en unas playas europeas hasta el momento desconocidas por la mayoría.  El 6 de junio de 1944, día conocido con el nombre código Día D, fue la fecha en que los ejércitos aliados invadieron Francia para arrancar Europa de manos del régimen Nazi. Después de vencer en El-Alamein e invadir el sur de Italia, los aliados estaban listos para abrir otro frente de guerra en el norte, y rodear a los alemanes que habían frenado su expansión por Europa desde que el VI ejercito del general Friedrich Paulus sucumbió ante las tropas soviéticas en Stalingrado, Rusia.

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Representación de una unidad de paracaidistas de la división aerotrasportada 101 y todo el equipo con el que debían saltar./Foto Pamela Londoño.

Al mando del General estadounidense Dwight D. Eisenhower, se diseñó en el más altísimo secreto la Operación Overlord, que contenía todos los detalles logísticos, estratégicos y militares de la invasión; y la operación Guardaespaldas, que incluía un despliegue de tácticas de inteligencia para cubrir el plan. De este modo, falsos aeropuertos, aviones, tanques y piezas de artillería inflables adornaron el terreno inglés para confundir a los aviones alemanes sobre la ubicación y cantidad de la fuerza enemiga. Como cubrir un plan de desembarco masivo era imposible, su éxito, y tal vez la mayor hazaña de la guerra, fue hacerle creer a los alemanes que el ejército aliado desembarcaría en Pas-de-Calais, una provincia al norte de Francia, y que los desembarcos en Normandía serían una distracción. No obstante, el verdadero plan consistía en desembarcar cerca de 200.000 soldados británicos, estadounidenses y canadienses en una extensión de 100 kilómetros en las costas de Normandía que fue dividida en cinco nombres código: Omaha, Utah, Gold, Sword y Juno.

En la madrugada del día D, 12.000 paracaidistas estadounidenses de las divisiones aerotransportadas 101 y 82 saltaron desde aviones C-47 que estaban siendo acribillados por las baterías antiaéreas alemanas en los cielos de Normandía. El propósito de estos soldados era asegurar puntos estratégicos para facilitar el desembarco y avance del ejército en los días siguientes. En toda la región de Normandía en el norte de Francia se celebra el “D Day Festival”, en conmemoración de aquel fatídico, pero a la vez alegre 6 de junio de 1944. Se realizan diferentes actividades, presentaciones y ceremonias que hacen alusión a diferentes aspectos de la guerra.

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Restos de un bunker alemán encarando la playa./Foto Pamela Londoño y Daniel Manrique

71 años después, el 6 de junio de 2015, yo estaba allí, parado en la playa Omaha, el mismo sitio en donde la primera división de infantería del ejército estadounidense “The Big Red One” y el Segundo Batallón de los Rangers (inmortalizado por Tom Hanks en la película Rescatando el Soldado Ryan) puso sus pies en territorio Francés. Mi alegría no podía ser mayor, la visión de una extensísima playa de suave arena dorada, enfrentada a un terreno algo escarpado donde los restos de los bunker y trincheras alemanes eran aún apreciables. Sobre una pequeña cima, se encuentra un memorial con cientos de nombres que recuerdan desde capitanes hasta jóvenes soldados que habían muerto aquel día.

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Memorial de la 1.ª División de Infantería estadounidense ubicado en la playa Omaha./Foto Pamela Londoño y Daniel Manrique

Momentos más tarde, empezó el evento que me trajo desde mi ciudad actual, Essen, Alemania, hasta las costas del norte de Francia: La segunda y última reunión de veteranos de guerra con los actores de la serie de HBO  Band of Brothers (2001), en el Museo Overlord en Colleville-sur-Mer, a un kilómetro de la playa Omaha. Con mi caja de la serie en Blue-ray, me dispuse a conseguir algunos autógrafos por parte de los veteranos y actores, pero mi objetivo principal era cruzar algunas palabras con ellos para conocer pequeños aspectos del día D.

En la sesión me encontré con el sargento John “Pee Wee” Martin de la división aerotransportada 101 “las Aguilar cazadoras”, quien saltó en paracaídas en aquella madrugada del día D, y fue representado por el actor Dexter Fletcher en la serie de HBO, y Geroge Klein del segundo batallón Ranger, quien desembarcó en Pointe-Du-Hoc, uno de los escenarios más sangrientos de aquel día.  Ambos están de acuerdo que su momento más feliz durante aquella época fue el día en que la guerra terminó. Klein cuenta “Yo desembarqué en Pointe du Hoc, el terreno era muy difícil, muchos hombres murieron ese día. Si puedo ser sincero con usted, yo no le puedo explicar por qué estoy aquí, vivo, hablando sobre esto”.

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Conmemoración de los 71 años del desembarco en Normandía por parte de la legión británica en el cementerio británico de la guerra en Bayeux, Francia./Foto Pamela Londoño y Daniel Manrique

El día siguiente se llevó a cabo en el cementerio británico de la ciudad de Bayeux, una ceremonia en conmemoración de los caídos en la guerra. El sentimiento es indescriptible. Ver cómo decenas de ‘viejitos’ veteranos de la segunda división de infantería inglesa, adornados con múltiples distinciones y boinas, se paraban de sus sillas para llevar flores al memorial que recuerda a sus compañeros de desembarco, de guerra, es algo que trae muchas ideas y emociones a la cabeza. Al final de la ceremonia, encontré la mirada de uno de ellos, un veterano británico cuyo nombre no consigo recordar. Estuvimos hablando por algunos minutos, afortunadamente, logré grabar en video parte de nuestra conversación: “Lo primero que recuerdo de ese día es que estaba en una pequeña embarcación de transporte, tenía miedo. Sabía que nos estábamos acercando a la playa, yo no podía ver nada, pero lo sabía porque escuchaba las explosiones, los disparos, los gritos, aviones. Había mucho ruido. Era confuso. Cuando se abrieron las puertas de la embarcación no sabía qué hacer, si debía esconderme, saltar por un lado, o correr hacia adelante, estaba paralizado”. Desde hace más de 50 años este veterano asiste anualmente a esta ceremonia de conmemoración como honor y deber de conmemorar a sus compañeros que murieron ese día.

Por otro lado, la primera imagen que viene a la mente de Richard Samson, también veterano británico fue que “En 1939 y 1940 yo hacía parte del derrotado ejercito inglés, y nunca me imaginé que desembarcaría en Francia para liberar a Europa”. Finalmente, muy amablemente autografió mi libro de Band of Brothers, una de mis importantes adquisiciones por esos días.

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Bombardero B-26 exhibido en el museo de Utah Beach/Foto Pamela Londoño y Daniel Manrique.

En la tarde, de ese mismo día visité la pequeña villa de Carentan, un lugar donde uno de cada cuatro habitantes viste con uniformes de la guerra y conducen autos militares de la época. Desde allí me desplacé hasta la playa Utah, otro territorio de desembarco de los ejércitos estadounidenses. El museo de la playa Utah es un lugar que ofrece a sus visitantes un recorrido por los más importantes sucesos de ese día y expone las armas, vehículos e instrumentos utilizados durante el desembarco. Además, cuenta con la exhibición de un esplendoroso bombardero B-26.

 

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Veterano de la segunda división de infantería británica que desembarco en la playa Sword./Foto Pamela Londoño.

En el museo encontré a un veterano hablando con otros jóvenes, pero cuando observé el distintivo que llevaba en su boina verde me quedé sin aliento. Ese pequeño objeto de plata trajo a mi mente recuerdos de hace más de 10 años, cuando jugaba un juego de computador llamado “Comandos”. Efectivamente, Ted Owens era un veterano de la Royal Marine, un comando de verdad. Esta pequeña fuerza altamente especializada de combate y saboteo británica jugó un papel clave en el desmantelamiento de fábricas de armas y suministros alemanes durante toda la guerra. Owens realizó sus primeras misiones saboteando estructuras alemanas en los fiordos de Noruega y después interrumpiendo las comunicaciones y los suministros alemanes del África Korps comandado por el Mariscal Erwin Rommel. Para muchos es desconocida la importancia de Noruega para los alemanes. Este país es el paraíso del aceite de hígado de bacalao, que además de ser útil para crecer sanos y fuertes, es un compuesto para la fabricación de nitroglicerina, y con ello explosivos.

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Ted Owens, veterano del grupo especial de asalto “Comandos” de la Royal Marine Británica./ Foto Pamela Londoño.

En el día D, Owens fue destinado a desembarcar en la playa Sword, donde fue herido y sacado del frente de guerra para su recuperación. Posteriormente participó en la Operación Market Garden, el intento fallido de los aliados por liberar Holanda, y que se constituyó como la última victoria táctica del ejército alemán.  ¿Es usted un comando? “Sí, yo soy un comando”, respondió, ¿Sabe qué es un comando?, preguntó, “Por supuesto que lo sé, y es un privilegio para mí conocer a uno de verdad”.

L última aventura por contar fue en Sainte-Mère-Église una villa francesa donde se encontraba recreado un campamento militar de la segunda guerra mundial. El lugar propicio para conocer en detalle los vehículos utilizados en la guerra, y sobre todo, aprender de personas aficionadas a la historia. Un hombre francés con un grupo de amigos relataba las experiencias de los paracaidistas días antes al desembarco, durante el día D, y los meses siguientes. Saber cómo se prepara un paracaidista y todo lo que tiene que llevar encima en el momento del salto, es algo sorprendente. “De ninguna manera estamos haciendo apología a la guerra. Nuestro objetivo aquí es compartir con ustedes las experiencias y sentimientos por las que tuvieron que pasar cada uno de estos soldados. Esperamos que nadie tenga que pasar por esto otra vez”, comentó.

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Tres tanques M4 Sherman perfectamente funcionales./Foto Pamela Londoños y Daniel Manrique

Más emocionante aún es ver entrar en el campamento tres tanques M4 Sherman en perfecto funcionamiento. Nunca imaginé que escucharía el sonido de estas máquinas que llevaron a los aliados a la victoria en el frente occidental. Después, a lo lejos, saltaban paracaidistas a bordo de un C-47, de la misma forma en que lo hicieron hace 71 años. Si usted es lo suficientemente aficionado,  Sainte-Mère-Église es el lugar ideal para hacerse con los uniformes e implementos tanto originales como réplicas de la guerra, que puede utilizar en estos y otros festivales.

Me preguntaron ¿Qué fue lo que más te gustó del viaje? No tengo una respuesta clara para ello, podría decir tantas cosas: ver las playas, conocer veteranos, aprender más sobre la guerra, el ambiente en las ciudades, etc. Lo cierto es que visitar Normandía en el marco del D Day festival es una de las mejores y más emotivas experiencias de mi vida. Veo en este momento imposible describir con más lo que esta experiencia despertó en mí. Lo que sí puedo decirle es que si alguna vez imaginó viajar en el tiempo, puede ir a Normandía una semana del 6 de junio y estará 71 años en el pasado.

 

 

 

 

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