Un tributo polifónico a Zapata Olivella

Manuel Zapata Olivella fue un hombre atento al pulso intelectual de su tiempo, recorrió el mundo desde joven, iniciando su periplo en Centroamérica, luego en Estados Unidos, Brasil y África. En Nueva York conoció a escritores destacados de la década de los veinte en la época del renacimiento de Harlem como Langston Hughes.

Foto Agencia de Noticias Univalle

Fue a Brasil y después a África en donde conoció a Léopold Sédar Senghor, escritor senegalés y uno de los principales intelectuales africanos de la época. 

Esta reflexión la hace el profesor Darío Henao Restrepo, profesor de la Universidad del Valle, quien ha dedicado buena parte de su vida como investigador a los estudios sobre la afrocolombianidad y al análisis de la obra de autores como Manuel Zapata Olivella.

El profesor Henao Restrepo es el alma y nervio del Simposio Jorge Isaacs, a lo largo de una década de versiones. Docente e investigador es además director del diario La Palabra, uno de los más antiguos y reconocidos medios culturales en el occidente colombiano por cuya redacción ha pasado un gran número de nobeles escritores, periodistas, intelectuales y estudiantes de literatura y comunicación social, especialmente.

Durante el Simposio, analistas y científicos sociales de distintos países compartieron con homólogos colombianos tesis diversas, profundas y originales sobre la vasta obra del escritor y pensador colombiano.

La visión de Clement Akassi sobre Zapata Olivella

Mostrar las facetas de Zapata Olivella es muy importante para la literatura colombiana y latinoamericana, comenta el profesor Henao al presentar al docente e investigador de la Universidad de Howard de Washington, EE UU, Ph.D Clement Animan Akassi, experto en estudios culturales de África, el caribe y sobre sociedades afrohispánicas.  El doctor Akassi asistió en calidad de conferencista internacional al X Simposio Jorge Isaacs por ser además un gran conocedor de la obra y vida de Manuel Zapata Olivella.

“La globalización no promueve la solidaridad con los desfavorecidos.” Comenta Akassi.  Para él, se ha globalizado la indiferencia. Recuerda, para sustentar su tesis, que hubo una época como la de la guerra civil española en los treinta, cuando muchas personas de diferentes países participaron apoyando a los combatientes republicanos.

También señala como en de Haití se pidió ayuda por parte de líderes que buscaban el cambio y esa ayuda llegó de distintos puntos del planeta para apoyar a los sufridos de su país. “De Estados Unidos hubo apoyo de gente que llegó en barco y hasta caminando a república dominicana invadida por Haití.  Había solidaridad.”  Dice que lo que sucede actualmente en Brasil es el resultado en buena medida de la “negrofobia” que existe desde tiempos de la esclavitud.

“Esta negrofobia construye la visión política.  En 2003 hubo la acción afirmativa de Lula. Puede ser que fuera corrupto, pero construyó un avance en los asuntos raciales en Brasil.   Las elecciones de Brasil son una vergüenza para todos.” Recalca.

En relación con Manuel Zapata Olivella, Akassi destaca que cuando el gran intelectual loriquero muere a los 84 años, “ha vivido”. “en la tradición africana a Zapata se le llamaría un “anciano consabido”.

“Amadou Hampaté Ba, en un discurso ante la UNESCO dijo que en África y en la diáspora africana por extensión, cualquier anciano que muere es una biblioteca que se quema “.  Con la muerte de Zapata nos damos cuenta de que es una sabiduría que se fue y dejó trazas escritas a través de su obra. Pero también dejó trazas no escritas, fundamento de la cultura africana. Que es muy compleja e incorpora la tradición oral.

Para Clement Akassi, cuando Manuel Zapata Olivella se desnuda en Gore (Etiopía) no deja propiamente un escrito, pero realiza una gesta que forma parte del legado del artista e intelectual. 

Recomienda que recuperar su legado interrogando oralmente a quienes lo conocieron. “Hay que ir a Gore para ver sus huellas. Debemos ir a los libros de Zapata Olivella y dimensionarlo como sabio de la cultura de la diáspora africana y de la cultura colombiana que trataba de descolonizar el imaginario, mostrando lugares de identidad y no solo un lugar eurocéntrico de identidad.”  

Hace un llamado para que La “biblioteca que se quemó” de Manuel Zapata Olivella, sea salvada.  “El trabajo del Centro Jorge Isaacs y su gran aporte debe ser combinado con otros que trabajen en el rescate del legado del artista. “Cuando vemos el sitio web del Banco de la República y vamos al apartado sobre la literatura virtual afrocolombiana, llama la atención que no sólo no es exhaustivo, sino que se queda solo en la literatura. Zapata Olivella no era solo literatura.”  

Sustenta que Zapata Olivella fue invisibilizado entre los otros intelectuales latinoamericanos.  “Entre los prolíficos se encontrará a Fernando Ortiz. La letanía sobre Fernando Ortiz dice que era prolífico, brillantísimo, etnólogo, musicólogo, antropólogo, historiador.   Zapata Olivella también era todo eso y más: historiador, político y además filósofo, pues reflexionó sobre el Mutú.

Fernando Ortiz nos habla de la transculturación en sus investigaciones sobre el hampa negra afrocubana.   Según los cubanos la transculturación es como el ajiaco que llega a todas partes de América Latina. Como en el ajiaco los “condimentos “se diluyen en esa salsa.  Pero Fernando Ortíz toma en cuenta las clases y no la raza. Zapata Olivella tiene en cuenta las tres razas.  Hay que rescatar esta imagen dentro de la intelectualidad latinoamericana.

La persistencia de lo colonial

“La poscolonialidad es una permanencia del hecho colonial. El hecho colonial Nunca dejó de existir desde la esclavitud.” Afirma Akassi.  Explica que Omi Babá aporta mucho, pero se equivoca porque parte de la idea que la nación aparece después de las independencias.  La poscolonialidad es consustancial desde la esclavitud hasta hoy. La marginación de los negros es actual y sigue en países como Brasil.

El investigador Akassi, sustenta que en obras como la de Zapata Olivella, los sujetos colonializados están al centro de la construcción del discurso crítico. Diferente al estructuralismo y otros. 

Ubica a Zapata Olivella como uno de los escritores que aporta sustancialmente a la narración de la nación colombiana y lo compara con el nóbel García Márquez: “Hay una tensión implícita con Gabriel García Márquez, en 100 años, el escritor caribeño -que sabe lo que es ser negro-, dice: “El mundo era tan reciente que había que señalarlo con el dedo”.  En este libro no aparece ningún negro. La construcción de identidad en Gabriel García Márquez está basada en su pasado marxista. Le Vale el componente de las clases.  Seguramente a Gabo le vale lo racial, pero seguramente a su pesar, no lo incluye en su obra.

Por su parte, compara el experto, Manuel Zapata Olivella aparece con el MUTÚ que le da esencia a la nación colombiana y que apela a todas las razas en la construcción de las identidades.    El libro, El fusilamiento del diablo, es un mensaje claro de que la aportación del negro en Colombia no solo es de música, gastronómica, o de ser policía en las calles de Cali:  es también política. Benkos Biohó es también gesta. Es una nueva Colombia y una nueva Latinoamérica que incluye indios, blancos y negros.

“Zapata Olivella fue un “mundiólogo”, todos los temas le interesaban y los abordaba de forma abierta y amplia, en esto fue similar a Vasconcelos en el sentido de generar un concepto de las razas desde las diversidades, pero, a diferencia del mexicano, sin prejuicios.” Concluye Akassi.

Fuente: Agencia de Noticias Univalle

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