Guaracho, el hombre que le pone corazón a la vieja guardia

Hace 73 años su mamá le enseñó a bailar y desde entonces no para. Lo sabe porque en las fotos del álbum familiar -algunas en blanco y negro y otras color sepia- se ve un morochito de dos años, con sus pies abiertos, que a duras penas puede sostenerse en pie.

Foto Alcaldía de Cali

Tener sus piernas encorvadas le sirvió para sopesar el balanceo del cuerpo cada que escuchaba en el radio una guaracha, mientras toda la familia le aplaudía. “Tan lindo que baila. Va a ser todo un campeón”, le decía una tía solterona. Y al parecer, pitonisa, pues desde ese entonces el baile de Miguel Santiago García ha sido reconocido en todo el mundo, en especial en este XIII Festival Mundial de Salsa que se realiza en el coliseo El Pueblo.

Tanto así que en el lanzamiento del XII Festival Mundial de Salsa en Bogotá, que se enmarca en la Temporada de Festivales de Cali 2018, él representó el baile de la vieja guardia caleña, en la tarima del Centro de Espectáculos Royal Center.

Desde niño, sus compañeros del colegio Darío Echandía comenzaron a decirle “Guarachita” porque eso era lo que bailaba. Ya en bachillerato, los estudiantes del Santo Tomás de Aquino y el Alfonso Palau le quitaron el diminutivo y lo dejaron “Guaracha”. Más tarde, sus compañeros de farra lo bautizaron “Guaracho” para distinguirlo del futbolista Guaracha Mosquera.

Hoy en día “Guaracho” es “Guaracho”. Nació para bailar, pues dice que llegó a este mundo con todas las condiciones para serlo: negro, caleño, hijo de músicos, “patiabierto”, vecino de El Porvenir y desde 1950, cliente de los bailaderos del bosque en Santa Rita, Chapinero y Juanchito, así le dijeran camaján, que en aquella época hacía referencia a los vagos que solo pensaban en bailar y tomar trago. Trataba de salir con zapatos negros, pues en el imaginario popular se decía que hombre con zapato blanco, era haragán.

Dejó de bailar con su mamá, María Magdalena, para cogerle el ritmo a Rosa Amelia, la madre de sus dos hijos que le siguió el paso durante 49 años en todas las tarimas, bailaderos y comparsas hasta 2016, cuando falleció llevándose  la sabrosura al cielo, pero dejándole la herencia terrenal encarnada en sus dos hijos conocidos internacionalmente, en el mundo del baile, como “Los Guarachitos”.

A “Guaracho” la pérdida de su esposa casi lo mata. El 3 de diciembre de 2017 el corazón le jugó una mala pasada que lo tuvo en la clínica hasta el 10 del  mismo mes, pero el recuerdo de sus exhibiciones con ella por las calles de Cali le dieron ánimo para levantarse y a los 15 días, el 25 de diciembre, se le vio bailando en el Salsódromo de la Feria de Cali estrenando un stent en su arteria izquierda.

Este operario de soldadura de profesión y bailador de oficio, no abandona esa sonrisa con la que nació; en su juventud fue reconocido como uno de los mejores bailadores de Cali en el concurso del artista de los 100 barrios caleños (1970), organizado en aquel entonces por el locutor Édgar Hernán Arce.

Recuerda a la perfección que fue superado en dicho concurso por Evelio Carabalí, lo cual lo motivó a crear en su barrio el grupo Los Tremendos del Swing para presentarse en los pueblos porque en Cali no pagaban.

A estas alturas, con 75 años a cuestas, “Guaracho” es referente obligado de la vieja guardia caleña. Además de su sonrisa, conserva sus floreadas y coloridas camisas;  pantalones de Terlenka brillante con bota ancha, lentejuelas y ribetes; chalecos de todos los colores, sombrero de ala ancha y zapatos blancos (quesos), de dos tonos (bocadillo) y de más de tres visos (baldosines), porque -dice- negro caleño bailarín que se respete tiene que lucir como un pavo real.

Fuente: Alcaldía de Cali / William López Arango

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