Un loco que lo ha perdido todo, menos la razón

En las calles de Cali es fácil encontrar una figuraindescriptible: Es una especie de niño de la calle con barba desordenada y gorrita gomela, intelectual de la universidad del Valle, escritor por convicción, periodista de profesión y mochilero por vocación.

Foto Alcaldía de Cali

Para hablar con él hay que tener el cerebro bien conectado, pues cuando menos piensa sale con una anécdota de años atrás que conecta a la perfección con la vida de hoy y aunque parezca que está hablando incoherencias, es tan lúcido que sus escritos por dos años consecutivos han sido ganadores de la Convocatoria Estímulos que promueve la Alcaldía de Cali a través de la Secretaría de Cultura.

Es a la vez escéptico y creyente de las iniciativas de la administración municipal del alcalde Maurice Armitage, al punto de ser hoy en día uno de los gestores culturales de la ciudad que avala lo positivo y cuestiona lo que no es conveniente para la comunidad urbana a la que pertenece.

Con terquedad, en el año 2009 convocó a la participación de los diferentes actores de la ciudad para conformar la Mesa del Plan Decenal de Cultura con miras a que los artistas de Cali pudieran acceder a recursos municipales y no limitarse a los rubros del Ministerio de Cultura. 

Su frustración venía desde el año 2002, cuando era coordinador del periódico La Palabra de la Universidad del Valle, por lo que decidió darle vida a un personaje imaginario: ‘El zudaka’, seudónimo con el que publicó una reseña de los nadaístas colombianos temeroso de que fuera cuestionado por ellos, de allí que su preámbulo fue: “No se acerque mucho a esta reseña si sabe mucho de nadaísmo”.  

Fue así como ‘El Zudaka’ se convirtió con ese seudónimo en el portavoz de los habitantes del pacífico sur, al gozar de una libertad crítica literaria y artística, recopilando el pensar de aquellos que no podían expresarse libremente.

La cultura urbana lo llevó a incursionar en el mundo de la salsa y a redescubrir su raíz después de haber consumido hip hop, punk, rock, hardcore y mucho más, para darse cuenta de que la herencia africana estaba en La Barola, el Antillano, la Taberna Latina, Tin Tin Deo y cientos de espacios que había que enmarcar dentro del colectivo ‘Satélite Sur System’, para hacerle homenaje a la salsa desde la estética y la gráfica popular.

El trabajo largo que debió soportar este cronista de la calle sobre el asfalto lo aterrizó como reportero, editor y creador para aventurarse a publicar su creación ‘Satélite Sur System’ en un libro a dos tintas: azul y naranja, impreso en San Nicolás en papel periódico para no perder el carácter popular que lo identifica.

Su trabajo fue presentado a la Convocatoria Estímulos 2018 y fue esta estética popular con narraciones urbanas las que convencieron a la secretaria de Cultura de Cali, Luz Adriana Betancourt Lorza y a los tres jurados calificadores, de que la narrativa y las vivencias del ‘zudaka’ ameritaban ser plasmadas en un libro promocionado en el premio de periodismo cultural de la Alcaldía de Cali.

Esas crónicas ambulantes que hizo al alimón en el año 2017 con Jenny Valencia Alzate, conocida como ‘Malicia enjundia’, versadas en crónicas nacionales de culturas ancestrales y urbanas para formar una hermandad indestructible, la misma que corroboró con su compilación de los artífices de la salsa en el mundo caleño, sonapenas una muestra de que Harold Pardey Becerra es un loco que lo ha perdido, menos la razón.

Fuente: Alcaldía de Cali / William López Arango

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