Boris esperó la poesía bajo la lluvia

“Eso de la poesía donde menos lo esperas, me cayó al pelo. Hoy, tocó aquí, en la Universidad Santiago de Cali en medio de un aguacero. Yo me quedé bajo la lluvia. Me mojé pero la viví. Recité para mí, porque los demás se fueron acobardados y se metieron a un auditorio. Yo me quedé aquí, en la Plazoleta de los Sabios, al aire libre, con las gotas dándome en la cara. Solo. Pero fui el único que la disfruté”.

Foto Alcaldía de Cali

Eso lo dijo Boris Manjarrés, un hombre de 48 años, de espíritu joven, con cabello a la cintura, aretes inmensos, piercing en la ceja y tatuajes trivales en el brazo izquierdo, quien bajó desde su parcela en La Reforma para cumplir su cita con el decimoctavo Festival Internacional de Poesía, evento que hace parte de la Temporada de Festivales de Cali que lidera y promueve la administración del alcalde Maurice Armitage, a través de la Secretaría de Cultura.

Mientras tanto, en el cubículo de los cobardes – como Boris llamó al auditorio – moderaba el director del Festival, Juan Fernando Merino, al inmenso grupo de jóvenes que no se quiso mojar pero que estuvo atento para escuchar los mejores relatos de la noche.

Ana Paula Sanadeo Cabal, una joven caleña residente en Bosques del Limonar estudiante de literatura en la Universidad del Valle, que no sobrepasa los 20 años, puso a pensar al auditorio con su alegoría a una camisa con la que, aún, ella duerme para recordar un amor que se le fue, pero que la arropa y le da calor cada noche que se la pone y la olvida y desecha cada mañana que se la quita. No la lava para que no se vaya el encanto.

“La gente piensa que la poesía es algo muy anticuado, que solo los viejitos declaman o hacen versos, cuando, en realidad, ha tenido una evolución que no la enmarca en sonetos, versos y rimas, sino que es algo libre que te deja expresar y sacar lo que tenemos dentro, así no lo sepamos. En mi caso, la poesía la baso en el dolor. Este auditorio está lleno de jóvenes, lo cual indica que a nosotros nos interesa”, dice Ana Paula.

Para Margarita Rosa Tirado Mejía, conocida en el mundo de las artes como ‘Margarita Risa de los Vientos’ y quien vive en su propia reserva natural ‘Moquía’, en Salento Quindío,  la idea de haber sacado la poesía a espacios abiertos es genial.

Con un pelo largo y cenizo que nunca ha conocido una peineta y con una sonrisa cautivadora que nunca quita de su rostro, se disfruta cada párrafo porque considera que el lenguaje humaniza o destruye y que la poesía es la oportunidad de trascender vivencias y emociones en un mismo pensamiento, en forma artística.

Para ella, la poesía es el lenguaje que sintetiza la música, el ánimo, la fuerza, la energía, la locura, la ruptura y, es por eso, que tiene que salir de los recintos y darle la oportunidad a la calle, ya que ella es el contenido de los pueblos para encontrar lenguajes y nuevas narrativas.

Así como ellos dieron sus puntos de vista, cada uno de los que llenó el auditorio de la Facultad de Derecho, tenía una historia que contar. Unos hablaban de amores, otros de despecho; unos de naturaleza, otros de progreso; unos de encanto, otros de hechicería. Pero todos tenían algo en común: amaban la poesía y detestaban la lluvia. Tan solo Boris se dio cuenta que la poesía está donde menos lo esperas.

Fuente: Alcaldía de Cali

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