Certificación internacional en conversaciones colaborativas en la Javeriana

¿Has escuchado sobre las conversaciones colaborativas y no sabes qué son? La respuesta es aparentemente sencilla: estas hacen referencia al encontrarnos en el conversar dispuestos a escucharnos. Y desde allí abrir nuestra mirada y nuestro entendimiento para hacer las cosas juntos.

Foto Universidad Javeriana

Así lo explican Humberto Maturana y Ximena Dávila, fundadores de la Escuela de pensamiento Matriztica, quienes estarán brindando en el Centro de Consultoría y Educación Continua la Certificación internacional en conversaciones colaborativas desde este 8 de agosto en las instalaciones de la Universidad Javeriana de Cali.

Ellos precisan que es necesario entender que la conversación colaborativa es un fenómeno de disposición relacional. “Se funda y se sostiene en el mutuo respeto. Si uno no respeta al otro, si no está dispuesto a escuchar no va a haber conversaciones colaborativas”, señalan los especialistas.

A pocos días de que se dé inicio a la Certificación en Cali, Maturana y Dávila comentan que esta se desarrollará en un ambiente interactivo dado que es la forma experiencial más profunda para ampliar el entendimiento. “En la primera semana van a encontrar una profundización en el ámbito biológico, en todo lo que tiene que ver con el fenómeno de la percepción”, explica Ximena Dávila.

“Después vamos a tener un recorrido que parte desde el fundamento biológico hacia la cultura, las conversaciones, las emociones, los sentires, el origen de lo humano. Lo interesante de esto es que (el equipo de Matriztica) les vamos a dar todo el material no solo desde conceptos sino también de entendimiento para aprender con ustedes y generar un espacio colaborativo”, asegura.

Las conversaciones colaborativas en otros ámbitos

Los autores de ‘El árbol del vivir – Teoría del conocimiento’ respondieron preguntas frecuentes sobre la Certificación que pueden ayudarte a entender mejor qué son las conversaciones colaborativas y para qué formarse en esta materia.

¿Cómo se relaciona la biología cultural con las conversaciones colaborativas?

La noción de biología cultural surge del hacerse cargo de que los seres vivos tiene un doble ámbito de existencia: fisiología, donde se realiza su autopoiesis molecular, y el del espacio relacional donde tiene una vida particular.

El espacio relacional en los seres humanos es el conversar y todo lo que trae consigo. Por ello lo cultural y lo biológico están entrelazados.

El aspecto biológico cultural se refiere a que somos seres vivos y culturales porque cuando nacemos llegamos a un mundo cultural que está inmerso en el conversar y el reflexionar, que son el prigen de lo humano.

Cuando hablamos de conversaciones colaborativas nos referimos al entendimiento como fundamento de la biología cultural. Somos inescapablemente seres biológico culturales.

¿Cómo puede ayudar las conversaciones colaborativas a las organizaciones y a los líderes de estas?

Las organizaciones son sistemas, sus componentes son personas y estas están guiadas por los deseos que tiene la jerarquía.

La organización tiene que querer la colaboración como modo de relacionarse en su interior. Tiene que estar validado por gerente, jefe, director o quien esté al mando. De lo contrario se vuelve a la inercia cultural, es repetir a lo mismo: el jefe si no dice no se hace, debe orientar a todos porque no confía en ellos.

Un trabajo de colaboración implica que estén involucrados todos los miembros y basarse en el entendimiento, que entrega herramientas sistémicas para colaborar dentro de la organización. Un entendimiento que no solo es para el espacio labora si no para el ser humano.

El colaborar es un resultado de un proceso de entendimiento, de un proceso en el que vamos caminando hacia un lugar de estar más en el bienestar, armónico, colaborativo.

¿Cómo puede contribuir la Certificación a la resolución de conflictos en las organizaciones?

Va a contribuir en la medida en que los miembros de la organización sean conscientes de que ellos mismos generan el mundo de convivencia que quieren, entonces van a escoger. Si quieren convivir van a escuchar en el mutuo respeto. No vamos a convivir si estamos compitiendo, negándonos, despreciándonos, suponiendo que el otro va a hacer tal y cual cosa antes de que siquiera comience a actuar.

En la medida en que uno recupera su autonomía reflexiva, el respeto por sí mismo y actúa desde sí se va a encontrar con que tiene un fundamente ético desde donde va a querer actuar.

Desde su entendimiento y su deseo de una convivencia en el mutuo respeto surge la colaboración.

¿Cómo desde las conversaciones colaborativas podemos movilizar la cultura de la educación?

Hay una diferencia entre educar y enseñar. Enseñar es orientar la mirada hacia áreas específicas, y la educación está ocurriendo en el espacio emocional y sensorial en la relación del estudiante con los maestros. Entonces lo que un maestro hace en el fondo es educar las ganas de aprender.

Tenemos una educación del siglo XVIII, es una educación de información. El profesor le informa a los niños lo que tiene que aprender. Para que un niño aprenda tiene que vivir espacios experenciales de aprendizaje, de educación, de enseñanza, de estar con otro para que tenga sentido para él todo lo que quiera aprender.

Por eso un maestro debe colaborar con sus alumnos y viceversa. Entonces en el aula el colaborar y las conversaciones colaborativas son fundamentales.

¿Qué es reflexionar?

Es ampliar la mirada y dejar aparecer aquello que uno oculta con su presencia. También es una actitud de disposición a ampliar la mirada, a soltar la certidumbre. La certidumbre no es conocimiento, es apego. Cuando uno dice que tiene certidumbre sobre algo está diciendo “no sé pero creo firmemente que es así”.

Hay una diferencia entre el reflexionar y el hablamiento. Hablamos mucho de que vamos a cambiar, reflexionamos y nos quedamos en el hablamiento pero no cambiamos el hacer. Si no cambio el hacer no hay reflexión. La reflexión como acto en la emoción te lleva inevitablemente a un cambio en el hacer.

Cuando una persona reflexiona y es consciente de donde está y no cambia su hacer es tonto o malévolo.

Fuente: Pontificia Universidad Javeriana Cali

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