Cuatro nuevos extranjeros se hicieron ciudadanos colombianos

La mañana del martes 10 de julio de 2018 fue uno de los días más significativos para la vida de cuatro personas que se convirtieron en ciudadanos colombianos luego de años de vivir, trabajar, formar sus familias y aportar como un nacional más al desarrollo de nuestra nación. En una sencilla ceremonia todos levantaron la mano derecha y juraron cumplir la Constitución y las leyes colombianas.

Foto Alcaldía de Cali

Simón Kusniec, argentino, de ascendencia polaca, quien hace 46 años llegó a Cali de la mano de su esposa, fue uno de los primeros en jurar bandera ante la directora encargada del Departamento Administrativo de Gestión Jurídica Pública de la Alcaldía de Cali, María Carolina Valencia Gómez.

Kusniec, esperó casi tres años para que llegara este momento y luego de culminar el proceso ante Migración Colombia, finalmente firmó el acta que lo certifica como un nacional más. “Cali es nuestra casa, de hecho en Argentina nos sentimos extraños y luego de tantos años aquí hasta nuestro cuerpo extraña el clima, el calor, todo lo que nos da esta ciudad”. Afirmó Kusniec a quien ya se le nota ese dejo caleño en el acento argentino que no lo abandona.

Padre de dos hijos, docente jubilado, llegó en 1972 a trabajar en el Colegio Hebreo Jorge Isaacs, que en dicha época funcionaba en la actual sede de la Cruz Roja de la Calle Quinta y aquí se quedó.  “El próximo 17 de julio cumplo 46 años de vivir en Cali. Aquí nacieron mis hijos que tienen doble nacionalidad y aquí hemos crecido como padres, docentes y ciudadanos. Siempre nos sentimos acogidos en esta tierra”, concluyó.

Para Eduardo Patiño Ledesma, ecuatoriano, durante un paseo a Cali le llegó una oportunidad de trabajo. Era 1982 y en la ciudad necesitaban un experto en el montaje de una planta de transformación de maderas. “Yo tenía ya esa experiencia y fue así como a través de esta oportunidad llegué a vivir en la ciudad. Hoy ya tengo mi propia empresa, genero empleo a más de 30 personas y vivo feliz en este que es un país muy próspero, acogedor, amable y a mi juicio, seguro”, dijo tras jurar bandera en en noveno piso del CAM.

“Estoy muy arraigado en esta tierra, mi esposa es de Buga mis dos hijos nacieron aquí y vivo feliz. Siempre me sentí bienvenido, acogido y nunca he tenido problemas por ser ecuatoriano”, precisó Patiño, quien dijo que este era uno de los días más significativos de su vida en este país.

Arelis Ramírez Marchán, una religiosa venezolana, a quien el acento paisa le borró el venezolano, asegura que llegó hace 20 años al país y desde entonces dedicó su vida pastoral y docente a Colombia. “He vivido y trabajado gran parte del tiempo en Medellín, también en Cúcuta, Pereira, Bogotá y desde hace dos años en Cali. Soy feliz, vivo plena haciendo lo que me gusta”.

Arelis trabaja hoy en una de las zonas más vulnerables de la ciudad, como Coordinadora de Bienestar del colegio Arquidiocesano Juan Pablo II, en Siloé. “Aunque mucha gente crea que es una zona compleja y difícil, en Siloé me han recibido con mucho amor, allá la gente tiene sed de Dios y nosotros hacemos una labor educativa que es valorada y apreciada por sus habitantes. Yo me siento una colombiana más, estoy muy identificada con la cultura, el clima, y la gente es muy amorosa.”, dijo.

A Claudio Fernández, dominicano, el amor lo convenció de vivir a Colombia, su esposa es una caleña a la que conoció en Suiza y desde 2015 decidieron establecer definitivamente su familia en Cali. “Yo he venido a esta ciudad seguido desde 1999, mis hijos nacieron aquí, son colombianos. Hace unos años montamos un negocio con el que nos ha ido muy bien y tomé la decisión de nacionalizarme porque quiero que toda mi familia sea colombiana, yo siempre era el diferente y para cualquier trámite todo me tomaba más tiempo. La verdad conozco más a Cali que a cualquier lugar de mi propio país”.

Fuente: Alcaldía de Cali

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