De la ruptura del quórum, ausentismo y otras dinámicas políticas en el Congreso

Análisis del Observatorio Cali Visible de la Pontificia Universidad Javeriana Cali sobre una de las prácticas más comunes entre los congresistas colombianos: el ausentismo

Foto Senado de la República

Cali Visible
Especial para CBN

A propósito de las demandas que se han presentado ante el Consejo de Estado para que retire o no las investiduras de diferentes miembros del Congreso –entre los que se encuentran el hoy candidato presidencial por el Centro Democrático, Iván Duque, y el reelecto senador, Álvaro Uribe Vélez–, vale la pena revisar las posturas que reflejan los fallos del Consejo de Estado.

Devolvámonos un par de meses. El 7 de marzo de este año, el Consejo de Estado declaró la pérdida de investidura de la entonces Representante a la Cámara Luz Adriana Moreno Marmolejo. La razón: la inasistencia de la parlamentaria a 6 sesiones plenarias en las cuales se votarían proyectos de ley, lo cual es un comportamiento sancionable según el numeral segundo del artículo 183 de la Constitución Política.

Lo novedoso de ese fallo no fue el resultado de la pérdida de investidura, sino la interpretación que el Consejo de Estado le dio a la presencialidad y permanencia en las sesiones. El Magistrado Valbuena, ponente del fallo contra Moreno, fue claro: “Quien abandone el recinto donde va a realizarse la sesión, después de contestar el llamado a lista, no puede tenerse como asistente.” Esto teniendo en consideración que el registro de asistencia es preliminar al inicio de la sesión.

Contestar el llamado y retirarse es una práctica generalizada en nuestros cuerpos colegiados (Congreso, Asambleas y Concejos). Esto no es en absoluto un asunto menor, toda democracia implica la deliberación de los asuntos públicos, y es la deliberación una condición necesaria para el principio de la representación de la ciudadanía. Quien se asunta no delibera, quien no delibera no representa, quien no representa esta defraudando al elector y faltando voluntaria y conscientemente a su deber constitucional.

El fallo contra Moreno se consideró como un precedente para demandar la investidura de diversos congresistas, por la misma causal, la inasistencia. Sin embargo, el caso de Duque, Uribe y de la bancada del Centro Democrático ha generado otro tipo de interpretaciones por parte de los magistrados. La ausencia del uribismo en la votación de los actos legislativos relacionados al proceso de paz se consideró, según la Procuraduría General de la Nación, como un mecanismo válido de oposición, además de permitido por la ley de bancadas.

Resulta cuando menos interesante preguntarnos ¿qué entendemos nosotros ciudadanos por representación? ¿qué expectativas tenemos de ella? A la luz de la innegable arena del juego político en la que participan nuestros representantes con sus presencias mayoritarias, minoritarias u opositoras y en la que se suceden transacciones, donde el quórum y su rompimiento puede ser también un recurso de las minorías frente a posibles configuraciones mayoritarias, ¿el ausentismo en momento de votación es un mecanismo político que debe garantizarse?

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