Acciones por la recuperación y protección de ríos y quebradas de Cali

Siete ríos y cuarenta y dos quebradas hacen parte de la riqueza hídrica de Santiago de Cali. Infortunadamente, acciones proclives a su debilitamiento por parte del hombre y diferentes procesos los han impactado negativamente, factores que, hoy, obligan a la autoridad ambiental y organizaciones sociales a concentrar los esfuerzos en su limpieza, recuperación y protección.

Según el balance general del análisis de estos ríos y quebradas, los mayores impactos se dan por vertimientos de conexiones erradas, la disposición inadecuada de residuos sólidos de todo tipo, entre los que se cuentan, bolsas plásticas, envases de plástico y vidrio, coberturas de diversos productos, papeles, incluso, sillas y colchones.

También, las afectaciones están originadas en el depósito y descarga de residuos de construcción y demolición, la deforestación, la explotación minera, las construcciones ilegales cerca a sus cauces, los cultivos de gran extensión, y la lavada de carros y ropa, directamente en sus aguas.

Por eso, desde la administración municipal, a través del grupo de Gestión del Recurso Hídrico del Dagma, en convenio con organizaciones de recicladores de oficio de la ciudad, se adelantan acciones encaminadas hacia la limpieza de los cauces que permitan la reducción ostensible de la carga contaminante en ríos y quebradas y, que, con un valor agregado, son generadoras de empleo. En el 2017, se ejecutaron cuatro convenios con recursos de tasa retributiva, dando trabajo a 157 recicladores.

Estas iniciativas impulsan el cumplimiento de la meta del plan de acciones de reducción de carga contaminante a fuentes hídricas superficiales, articulado con el Plan de Desarrollo que el Dagma inscribió ante el Departamento Administrativo de Planeación Municipal, en el proyecto denominado: ‘Construcción de obras para reducir carga contaminante en los ríos del municipio de Cali’.

Los primeros tres convenios se desarrollaron entre junio y agosto de 2017. El primero de ellos con las organizaciones Arena y Redecol e intervinieron el río Cañaveralejo y las quebradas de las comunas 2 y 20, con un presupuesto de $58.459.015.

A través del segundo, firmado con Funreca, se hizo remoción, extracción y limpieza en los ríos Cali, Aguacatal y quebradas de la comuna 1, con un presupuesto de $56.387.324.

El tercer convenio se ejecutó en los ríos Meléndez, Lili y quebradas de la comuna 18 con Funseco, Funraemcali y Ecofuturo, con un presupuesto de $71.494.057.

El último acuerdo se desarrolló en diciembre de 2017, e incluyó la intervención a los ríos Cali, Aguacatal, Cañaveralejo, Meléndez, Lili y quebradas de la comuna 1, 2, 18, 19 y 20. Fue realizado por las organizaciones Redecol, Rema, Ufprame, Zaranda, Arc, Arco20, Arena, Funseco, Funraemcali, Ecofuturo, Ecoinnovando, Asotriunfo, Asobur, Arac22, Asodecores y Huella Ambiental, con un presupuesto de $237.671.228.

A continuación, se presenta un consolidado de los proyectos de limpieza de cauces y riberas para la reducción de aportes de contaminantes a los ríos y quebradas en el área urbana del municipio de Santiago de Cali en el año 2017, que dejó como resultado un total de 757 toneladas recolectadas.

De acuerdo con el grupo de Recurso Hídrico del Dagma, el impacto evidenciado en ríos y quebradas está fuertemente relacionado con los asentamientos humanos de desarrollo incompleto, escenarios carentes de una adecuada cultura e ilustración sobre la disposición de residuos. En estos espacios impera el pensamiento: “el agua se lo lleva todo”.

En este proceso, también es importante que los habitantes de Cali conozcan su riqueza hídrica. En tal sentido, a continuación, se relacionan las quebradas identificadas, por comuna, en Cali.

Comuna 1:
5 quebradas: El Chocho, La Fortuna, Bajo Palermo, El Diamante y Oyola (El Tablón).

Comuna 2:
7 quebradas: El Buen Vivir, Las Minas, La Campiña, Menga, Santa Mónica, Las Colinas y El Vagón.

Comuna 18:
16 quebradas: entre ellas, Raúl Pérez, Lourdes, El Batallón /Academia, Pedregosa chontaduro, Indumil, El Hueco, El Jordán y El Puente.

Comuna 18:
16 quebradas. Entre ellas están: El Paso de los Toros, Hospital, El Ocho, La Guillermina, Vaguada Central, Vaguada Oriental, Pila Seca y Quebradaseca.

Comuna 19:
4 quebradas: La Chanca, Los Cristales, Mortiñal y Santa Isabel.

Comuna 20:
14 quebradas: Guarruz, El Indio, La Cristalina, Los Pozos, El Chorrito, Isabel Pérez, Pila Seca, Brisas de Mayo, La Sultanita, La Sultana, San Francisco, La Estrella, El Vale y La Mina.

Comuna 22:
1 quebrada: Gualí.

Además del trabajo que se realiza desde la administración municipal, existen experiencias comunitarias e interinstitucionales que buscan ayudar a la recuperación de las fuentes hídricas.

En el caso del río Cali, específicamente en la cuenca de los ríos Pichindé y La Leonera, la organización ‘Amigos del Agua’, desarrolla labores de educación ambiental y reforestación para recuperar parte de la cobertura boscosa que se ha perdido. Asimismo, trabaja en el aislamiento de nacimientos para cuidarlos y que sigan produciendo agua.

En las cuencas de los ríos Cali y Aguacatal trabaja la Mesa Sigac río Cali – río Aguacatal, iniciativa comunitaria, compuesta por miembros de Juntas de Acción Comunas y de los Comités Ambientales, integrada por representantes de la zona rural de los ríos y las comunas 1, 2, 3, 4, 6 y 19 de la capital vallecaucana.

La misión de este colectivo, es apoyar e impulsar la conservación y restauración de la biodiversidad, los suelos, el agua, así como de trabajar para que las condiciones de habitabilidad y bienestar de los habitantes de las rondas de los ríos y sus zonas de influencia, mejoren, haciendo énfasis en la zona urbana, en estrecha relación con otros procesos sociales y privados, ubicados en la zona rural.

En la cuenca del río Lili, la comunidad organizada trabaja en una declaratoria de área protegida para la zona entre La Buitrera, Valle del Lili y parque del humedal Cañasgordas.

En el caso del río Meléndez, líderes sociales y organizaciones públicas y privadas, igualmente, trabajan en jornadas de siembra de árboles y limpieza.

Entre tanto, en el río Cañaveralejo se adelanta un trabajo social para concientizar a la comunidad de no arrojar residuos sólidos a las aguas y hace varios años se construyó una infraestructura para separar los residuos sólidos del cauce.

En beneficio del río Cauca, el Dagma hace parte de la Secretaría Técnica del río Cauca, presidida por el contralor de Cali, Ricardo Rivera. Esta instancia fue nombrada por la Comisión para la Recuperación del río Cauca, conformada por actores claves de la institucionalidad y los sectores empresarial y académico.

Su propósito es aunar esfuerzos para ejecutar las acciones necesarias con enfoque sistémico o integral, que permitan la recuperación de la cuenca alta del río Cauca, pertenecientes a los departamentos del Valle del Cauca y del Cauca, en los que se generan los mayores impactos.

Conceptos de sostenibilidad, resiliencia, gobernanza y adaptación al cambio climático, son el fundamento de las acciones a emprender para recuperar, mantener y proteger los ecosistemas, la reducción de la contaminación desde su origen, el mejoramiento progresivo de la calidad del agua para todos los usos, contribuyendo al desarrollo armónico de la región y el país.

De otro lado, en el río Pance se implementa la estrategia ‘Amigos del río’ que busca crear espacios para la articulación entre organizaciones de la sociedad civil y entidades del sector público y privado que se encuentran o han hecho acciones por la conservación de los ríos en Cali.

Específicamente, este año se ha priorizado el cuidado del río Pance, el cual es un ecosistema altamente visitado por turistas, gracias a su condición georreferencial como una de las entradas al Parque Nacional Natural Farallones de Cali, y que, actualmente, alberga un gran número de especies de fauna y flora, importantes para la región.

La estrategia le apunta al cuidado del río por medio del diálogo de saberes y experiencias entre las iniciativas de la población del corregimiento por medio de un modelo de formación de ciudadanía ambiental que finalmente conduzca a modificar hábitos en la sociedad, que permitan la convivencia sana y pacífica con los ecosistemas y el entorno.

Adicionalmente, esta estrategia tiene como finalidad mejorar la relación entre el ser humano y el medio ambiente por medio de un enfoque de cultura ciudadana, a través del cual la población haga parte de este entorno natural y asuma la responsabilidad de su cuidado y protección.

Fuente: Dagma

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