Un negocio que exporta y emplea a madres cabeza de familia

Cerca de 30 mujeres trabajan en el taller de producción de “Helena Medina”, la marca de vestidos de baño que surgió del sueño de una diseñadora y administradora de empresas de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.).

Foto Unimedios

Uno de los secretos de Martha Helena Ribero, dueña de la marca, para consolidarse en el negocio del diseño, la confección y la venta de ropa de baño ha sido la innovación, una de las claves que compartió con los estudiantes que asistieron al Taller de Proyectos Interdisciplinarios organizado por la Facultad de Ingeniería de la U.N. 

Según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM), Colombia presenta una de las tasas más altas en emprendimiento: entre 2015 y 2016, 33,3 % de las personas entre 18 y 64 años decidieron crear empresa; no obstante, como lo indica la Cámara de Comercio de Bogotá, solo el 55 % de las empresas creadas subsiste el primer año. 

Helena Medina es la marca de vestidos de baño que esta emprendedora creó en 2004 después de trabajar como maquiladora por diez años. Cuenta que la idea surgió a raíz de un viaje que hizo a San Andrés, donde compró un traje de baño para su hija, costoso y nada novedoso. Al llegar a Bogotá, y mientras terminaba su carrera de administradora en la U.N., inició su proyecto empresarial de diseño de ropa de baño. 

En la actualidad este proyecto es el sustento de cerca de 30 mujeres cabeza de familia de entre 25 y 40 años que trabajan en la confección de las prendas que vestirán mujeres, hombres y niños en Cartagena o Miami en temporada vacacional. 

Señala que el trabajo en equipo es fundamental para que la producción sea efectiva. Por eso entiende que a los trabajadores se les debe motivar resaltando siempre su buen desempeño y teniendo en cuenta a sus familias en algunos eventos de la empresa. 

Experiencia con Jean Pascal 

Además de ser administradora, Martha Helena es diseñadora de alta costura de la Corporación Universitaria Taller Cinco. Su primera experiencia en la moda fue en Jean Pascal, donde trabajó como jefe de producción y aprendió desde el proceso de confección de prendas hasta las labores administrativas de una empresa. 

Tiempo después creó su empresa de confección de ropa formal y uniformes para colegios y organizaciones, aunque esta idea de negocio se disolvió en 1998. Más adelante consolidó el proyecto de vestidos de baño que la catapultó al mercado internacional en Miami, Ámsterdam, Madrid y Sídney, entre otras ciudades en las que sus diseños son distribuidos por amigos y conocidos, dueños de tiendas de ropa que le abrieron un espacio a las prendas de baño. 

Sus diseños están a la vanguardia de las pasarelas internacionales, ya que siempre ha estado atenta al llamado de la moda en los diferentes desfiles como la Feria Internacional de la Moda, en Colombia, o el Miami Fashion Week, en Estados Unidos. 

“Estoy al tanto de la demanda del mercado. Por ejemplo es muy diferente el mercado americano al europeo en cuanto a tendencias, por eso es importante estar atentos a los colores, los estampados y las telas”, explica la diseñadora. 

Para Martha Helena, tener conocimientos en diseño y en administración de empresas jugó un papel fundamental para su proyección en el negocio de la alta costura. “Siempre voy a estar agradecida con la U.N., aprender de costos, finanzas, mercados me sirvió para aplicarlos a mi proyecto de vida”.

“Creo que el Gobierno colombiano está impulsando mucho el emprendimiento, aunque esto es un arma de doble filo porque muchas empresas quiebran a raíz de las obligaciones tributarias. No obstante, mi intención es animar a los estudiantes de la U.N. a crear empresa, pero que este no sea solo un proyecto nacional, sino que se visualicen a internacionalmente”, afirma la empresaria. 

Así mismo destaca las innovaciones que han desarrollado los profesionales de la U.N. y que a largo plazo pueden convertirse en una idea de negocio. 

Agrega que una de las claves para que su empresa sea reconocida en otros países es su habilidad con los idiomas, por eso recomienda que los estudiantes aprovechen la oportunidad de aprender otra lengua durante su paso por la Universidad, ya que es la llave para abrirse a otros mercados. 

“No conocía el mercado australiano, sin embargo indagué por las tendencias de moda y decidí enviar un catálogo con prendas que podían funcionar. En pocos días recibí mi primer pedido y ahora mi marca será conocida en ese país”, concluye la diseñadora.

Cortesía Unimedios Por: fin/DGH/MLA/LOF

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