Con espectroscopia detectan insectos en suelos cultivados

Mediante el método de espectroscopia infrarroja se evidenció la presencia de cochinilla, o perla de tierra colombiana (Eurhizococcus colombianus), en cultivos de mora en siete municipios y un corregimiento de Antioquia.

Foto Unimedios

Por irradiación, la espectroscopia infrarroja permite detectar vibraciones moleculares de una amplia gama de compuestos orgánicos presentes en una muestra. Las oscilaciones tienen características peculiares, por lo que se pueden comparar con una huella digital, y son representadas mediante un gráfico conocido como espectro.

Esta técnica se utilizó para analizar muestras de cultivos de mora de siete fincas de Envigado, El Retiro, Granada, Guarne, La Ceja, La Unión y San Vicente (en el Oriente antioqueño) y en el corregimiento Santa Elena de Medellín.

El estudio se hizo tanto para plantaciones sanas como afectadas por la cochinilla, la cual habita en suelos, se alimenta de raíces de plantas de diferentes cultivos y ha sido registrada como plaga desde hace cerca de 30 años, por afectar el desempeño de los cultivos de mora, especialmente, uno de los más importantes en las zonas altoandinas de Colombia.

Ya que los síntomas no son claros, los agricultores no tienen certeza sobre la presencia del insecto.

Espectros obtenidos

De cada uno de los siete cultivos se tomaron 10 muestras de suelo e igual número de plantas sanas y afectadas; 140 en total, las cuales se analizaron en el Laboratorio de Suelos de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Medellín.

Elizabeth Meneses Ospina, doctora en Agroecología de la Sede, explicó que para la prueba las hojas se secaron en una estufa a 40 °C durante cinco días, después se molieron y se obtuvo un polvo. El procedimiento para las muestras de suelo fue similar: se secaron a temperatura ambiente durante el mismo tiempo.

Ambos tipos de muestra se analizaron en el espectroscopio, el cual elabora modelos mediante software para luego clasificarlas como enfermas o no. La metodología detectó insectos en condiciones particulares de cada finca, pero no clasificó muestras de varias a la vez.

Para comprender mejor estos hallazgos, los espectros obtenidos se compararon con otros de referencia y se encontraron concentraciones de varios tipos de azúcares en las hojas y variaciones en la humedad de los suelos, lo que ayudaría a explicar condiciones bioquímicas de las plantas asociadas con la presencia del insecto en las raíces.

“Con las muestras de las hojas se pudo establecer si el insecto estaba o no, y con las de suelo por qué llegó específicamente a esa planta”, expone la doctora Meneses.

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Tecnologías de vanguardia

La espectroscopia infrarroja es ampliamente utilizada en la industria química para analizar materias primas o para detectar compuestos peligrosos o ilícitos. En ese sentido, su uso en estudios de agricultura es novedoso.

La idea de aplicar la metodología surgió porque no existen métodos químicos o biológicos totalmente eficaces para manejar el insecto. El objetivo es que los agricultores puedan detectarlo en etapas tempranas de la infección, cuando las poblaciones aún son pocas.

Según Juan Carlos Pérez Naranjo, coordinador del Laboratorio de Microbiología de Suelos de la Facultad de Ciencias de la Sede, el reto ahora es “facilitar el acceso de los agricultores a estas tecnologías, ya sea ofreciéndoles nuevos servicios de análisis de muestras o construyendo equipos portátiles de bajo costo que permitan tomar decisiones en etapas tempranas de infección de las plantas”.

Cortesía Unimedios Por: Fin/KAGG/MLA

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