Bruno Dumont será uno de los tributos del FICCI 58

Bruno Dumont nació en 1958 en Bailleul al norte de Francia. Su mirada propone una narrativa que se construye desde lo visual, donde las personas son casi que un elemento más del paisaje o en cualquier caso “algo”, que sólo tiene sentido al insertarse en el plano y moverse dentro de él. Aunque su cine está arraigado en una realidad muy concreta, con actores a menudo poco profesionales, sus películas huyen del realismo social.

Foto Foto: Doha Film Institute (Cineuropa)

Para Dumont el cine es otra forma, quizás, de hacer filosofía. Habiendo estudiado Filosofía en sus primeros años de universidad, enfocándose en la historia de las religiones y la estética del cine. Aprendió el trabajo de director trabajando en películas por encargo. Quizás por esta formación, en sus películas plantea más preguntas que respuestas, un camino imbricado hacia la compleja esencia humana, que ha trabajado desde un cine más adusto y contundente, hasta la comedia, e incluso el musical en su más reciente película Jenannette.

En su pequeña ciudad natal rodó sus primeras dos películas La vie de Jésus (1997), ganadora de la Cámara de Oro y Humanité (1999), ganadora del Premio del Jurado en el Festival de Cannes, las cuales inmediatamente consagraron a Bruno Dumont como un cineasta singular que presentaba un cine enfrentado estética y moralmente a la producción francesa contemporánea. En ellas comenzó con personajes masculinos, pero fue compartiendo este protagonismo (Flandres, Hors Satan) o cediéndolo a la mujer (29 Palms, Hadewijch, Camille Claudel, Jeannette), mediante unos retratos que la presentan en permanente búsqueda y lucha contra sus propios demonios, y a un hombre que manifiesta sus frustraciones y sus miedos en estallidos de violencia. La Violencia ¿más en el hombre que en la mujer? pareciera una pregunta implícita en su cinematografía.

Realista para unos, deprimente para otros, Dumont dejó florecer su vena cómica en Le Petit Quinquin (2014) y Ma Loute (2016), sin dejar de lado las mismas preguntas subyacentes, la misma desazón humana, la misma bestia con distinto atuendo, quizás aún más peligrosa. Las películas de Dumont son, sobre todo, el estado anímico que transmiten, el desasosiego que dejan, la aridez y la crudeza de sus paisajes y de quienes lo habitan, seres humanos del común, ordinarios, toscos, cotidianos, héroes y villanos, tiernos y crueles…

Para más información consulte http://ficcifestival.com/

Fuente: Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias

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