Petronio con los cinco sentidos

Son ya dos décadas de Petronio Alvarez en Cali. Lo recorrimos con los cinco sentidos y encontramos muchas cosas que no salen en las noticias.

Te hacemos el peinado/ Foto Jorge Manrique-Grisales-CBN
Te hacemos el peinado/ Foto Jorge Manrique-Grisales-CBN

Por Jorge Manrique Grisales
Director Cali Buenas Noticias

Desde el momento de abandonar la estación Unidad Deportiva, se capta la atmósfera. La gente se arremolina sobre la cebra para cruzar la quinta y quedar en la senda que lleva al Petronio Alvarez.

1. Los olores

El recorrido  comienza con los olores  urbanos del chuzo, el chorizo y la mazorca que están en el Petronio, la Feria de Cali, el Mundial de Salsa o los partidos en el Pascual. A medida que se asciende por la calle van apareciendo especies exóticas como la piangua y algunos pescados fritos atrapados en vitrinas de vidrio. 

Foto Alcaldía de Cali
Foto Alcaldía de Cali

Ya adentro, el aire se impregna de sopa de cangrejo, pescado frito, camarón, dulces de coco de todas las formas, colores y preparaciones. El Petronio se cuela por la nariz con un olor profundo que nos recuerda que el mar está a dos horas y media de Cali, pero que la ineptitud y la corrupción han alejado con una carretera que sucesivos gobiernos no terminan de construir.

2. Los sabores

Después del aperitivo de una dulce cocada o una chancaca, la lengua queda atrapada entre el viche, el arrechón y el tumbacatre. Todos te ofrecen la pruebita y si juiciosamente atiendes a todas la invitaciones al cabo de media hora la cabeza te da vueltas.

Foto Alcaldía de Cali
Foto Alcaldía de Cali

En el fragor de los puestos de comida del Pacífico, los sabores van de la carne salada del Chocó a la textura esponjosa de la langosta de Tumaco, de la fuerza de la sopa de cangrejo a la sorpresa del toyo en las pailas gustativas, del placer puro del ceviche en todas sus variedades a los secretos del chontaduro. En conclusión, no sabes para donde pegar, pues la tostada más simple de plátano se transforma en un manjar con lo que le pongas encima.

3. El tacto

Un telar de tela de algodón revela el secreto de la ropa confeccionada por una mujer. Al tocar las prendas se adivina la trama, la suavidad y la comodidad que se sentiría al llevar encima una camisa, una guayabera o un pantalón hechos con esas manos prodigiosas.  Los accesorios y las artesanías hechas con fibras naturales también revelan el esmero de la naturaleza y el ingenio de la gente del Pacífico por volverlas adorno, ropa o música.

Foto Jorge Manrique Grisales-CBN
Foto Jorge Manrique Grisales-CBN

La chonta y el cuero también se pueden tocar. Ellos guardan el secreto de los sonidos ancestrales de África, esos que se sienten en el piso del Coliseo del Pueblo cuando la música en vivo hace retumbar todo. Si uno se tapa los oídos puede sentir como la música se te sube de los pies a la cabeza por la trepidación de las cosas que vibran con el Petronio.

4. Los sonidos

Al comienzo todo es urbano. No hay diferencia entre una entrada a fútbol o a un concierto cualquiera. Después los oídos van percibiendo los cueros, los violines caucanos, la marimba. Pero incluso adentro, el afán comercial hace que se formen esperpentos musicales que lo revuelven todo. El alcalde con una comparsa llena de avisos de cultura ciudadana o un periódico gratuito que se reparte en la ciudad con una carpa en la que ponen a la gente a bailar lo mismo de siempre: una manito aquí… una manito allá… Pero de Pacífico nada.

Foto Jorge Manrique Grisales-CBN
Las voces jóvenes que le cantan al viejo Pacífico /Foto Jorge Manrique Grisales-CBN

Lo verdaderamente conmovedor fue la presentación del Semillero de Incolballet con música y cantadoras en vivo. Niñas y adolescentes de cuyas gargantas salieron los sonidos más antiguos del Pacífico. Cerrar los ojos es internarse en los manglares y sentir el olor viejo del mar que se cuela por entre los palafitos de los barrios de Buenaventura y Tumaco.

5. La vista

Hemos dejado para el final lo obvio… Lo que uno puede ver. El orden en que se han descrito los sentidos es intencional. La vista se asombra en principio con los ríos de gente de todas las condiciones que van al Petronio. Mucho afrodescendiente, pero también blancos y todas las combinatorias posibles de pieles y modas, ropas y accesorios en modo Petronio. Si no llevas el turbante, peinado o maquillaje adentro te los hacen.

Foto Jorge Manrique Grisales-CBN
Foto Jorge Manrique Grisales-CBN

El color tierno del arrechón engaña. Por dentro lleva candela. La transparencia del viche seduce y al final te transporta a algo que no venden las licoreras departamentales que los políticos quiebran. Mi amigo Freddy León Cuéllar me envía en un Whatsapp una foto de una mujer que sostiene una botella con un líquido parecido al ron. “Curado, otra bebida medicinal del Pacífico que se disfruta en el #Petronio y que utilizan las parteras tradicionales cuando ayudan a dar a luz”, dice el mensaje.

"El curado" del Pacífico / Foto Freddy León Cuéllar
“El curado” del Pacífico / Foto Freddy León Cuéllar

En las telas africanas los colores explotan en formas mágicas que hacen diferente a quienes las portan. Los trajes blancos de las niñas cantadoras de Incolballet dicen que el Pacífico tiene futuro. Los pañuelos al aire también saludan la alegría de estar allí, viviendo el Petronio.

Herencia de Timbiquí al cierre / Foto Alcaldía de Cali
Herencia de Timbiquí al cierre / Foto Alcaldía de Cali

Las artesanías, los turbantes, los sombreros, las comidas, las bebidas, las luces en las tarimas, nos va llevando al plato fuerte del sábado: Herencia de Timbiquí. Al final todos fuimos Petronio Alvarez con los cinco sentidos.

Deje un comentario

Su dirección de correo no será publicada.