Una selfie con Julio Profe

El profesor más famoso de matemáticas de Colombia estuvo en la Universidad Javeriana de Cali explicando cómo las redes sociales lo volvieron un personaje mundial. Angela Delgadillo ideó una estrategia para sacarse una selfie con él.

Foto Angela Delgadillo

Por Angela Delgadillo
Estudiante de Comunicación PUJ-Cali

Nunca he sido de las que corre a perseguir a un famoso para una foto, generalmente por que suelo burlarme de quienes lo hacen, y más, por personajes de la farándula nacional, personas que no llaman en lo más mínimo mi atención, pero esta vez fue diferente.

Catalina me dio la idea, tal vez necesitaba a alguien que compartiera su misma timidez pero que le diera fuerzas para atreverse a pedir una foto. “Estaba solito allá sentado antes de que empezará la conferencia, pero me dio como pena, es que yo tampoco soy de andar pidiendo fotos”, me dijo con una sonrisa en su cara y un rubor en sus mejillas que dejaban ver una ligera muestra de nerviosismo al pensar siquiera en pararse enfrente de todos.

Compartía la misma postura de Catalina. El día que le pida una fotografía a alguien reconocido es porque la carrera de esa persona ha marcado mi vida. Creo que esa última afirmación es la que, a la final de cuentas, me sirvió como impulso final para lograr aquella misión. Pensé en las personas que inspiran mi vida y la de muchos estudiantes alrededor del mundo que se han sentido alcanzados y preocupados por no entender algún tema de cálculo o física, quienes estudiando para el examen del semestre no tienen más remedio que acudir a las mágicas soluciones que internet pueda brindar.

Ahí es cuando uno se encuentra a JulioProfe, uno de los profesores más famosos del mundo. Y no me refiero a una fama por aparecer en televisión o ser una estrella de cine, sino por sus clases magistrales virtuales que han salvado a más de uno de los afanes de las matemáticas.

Julio Ríos Gallego, así es el nombre de este docente de renombre mundial y marca virtual, un ingeniero industrial que ha buscado literalmente todos los medios para incentivar el gusto y el entendimiento de miles de estudiantes en el mundo. Pequeño, sonriente y tranquilo, así lucía el profe cuando subió al escenario. Durante el transcurso de la conferencia no dejé de pensar en que esa sonrisa quedaría bien para mi foto, y ¿Por qué no? subirla a mis redes sociales, para presumir que como muy pocas veces o casi nunca en mi vida, me codeo con un famoso.

Una de sus anécdotas me llamó mucho la atención:  “¡Yo estaba sorprendido, no podía creer que un grupo de estudiantes guatemaltecos quisieran que les firmara la calculadora!”. Al escuchar esto, regresé por tres segundos al momento en que a punto de perder física en grado 11, recurrí a los vídeos del Profe buscando mi salvación, tal vez si lo hubiera conocido en esa época no solo le hubiera pedido su firma en mi calculadora, sino que me diera su bendición para ganar el examen.

Se acercaba lentamente el final de la conferencia. Catalina y yo empezamos a idear estrategias sutiles para acercarnos al personaje, “Vos le pedís la foto y yo ya tengo lista la cámara” me decía, dejándome la tarea más dura a mí. Al final de la ronda de preguntas anunciaron que Julio Profe se quedaría en el auditorio para quienes deseaban tomarse una foto con él. Empecé a ver como varios grupos de chicos (hombres en su mayoría) bajaron felices con sus celulares listos para fotografiar al ídolo. Varios de ellos eran estudiantes de la facultad de ingeniería y probablemente le debían a este youtuber varios exámenes de cálculo y la nota final de su semestre.

Mientras hacíamos la fila para la foto se nos unió Sofi, otra compañera que, por sorpresa nuestra, fue alumna de Don Julio, cuando el todavía enseñaba en las aulas de clase. Ella le sonrío desde lejos y en ese momento pude respirar, dije para mis adentros “Uff ya sé quién va a salvar patria”.

Por fin llegó nuestro turno, el Profe nos miró con su sonrisa particular, expectante a nuestra petición. De repente me di cuenta de que Catalina y Sofía me observaban con ansiedad, esperando a que fuera yo la vocera de nuestro deseo, y como muchas veces en mi vida, asumí el liderazgo forzado. Apenas pude percibirme pronunciando la pregunta entusiasta: “¿Profe, nos podemos tomar una selfie con usted?”. Él se sonrió porque ninguno de los del grupo le había pedido una foto así, y más risa le causó, cuando Laura, otra compañera, corriendo y gritando nos abrazó a todos por detrás exclamando: “¡Yo también quiero aparecer!”.

Nunca olvidaré el momento en que abrí mi cámara frontal, esas 4 sonrisas posando afanadamente, pero con una felicidad que no se siente todos los días. Una imagen vale más que mil palabras, mil autógrafos o mil calculadoras firmadas, y finalmente, después de varias tácticas y estrategias mentalmente diseñadas, mis amigas y yo teníamos una foto con un Profe, un youtuber, un genio en lo que hace, y un ídolo entre los jóvenes, JulioProfe.

Al final entendí, porque le causamos tanta risa a este personaje: después de 5 fotos tomadas, dos borradas, 3 intentos de posar y varios gritos de emoción, ¿A quién no le causa gracia tanto espectáculo?                                                           

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