Sembrando educación para transformar vidas

Todo empezó como una inquietud a nivel personal. Desde muy joven Jorge Alberto Tchira Zapata sabía que había venido a la vida a hacer algo. Así que desde ese momento tenía en mente descubrir su propósito. En esta búsqueda, que ha sido un viaje espiritual para él, encontró que su felicidad estaba en dar de sí mismo a los demás.

Foto Lina M. Rodríguez

Por Lina Marcela Rodríguez- CBN

Su madre, quien con mucho esfuerzo y tenacidad logró darle educación, y aquella frase de Confucio:“Dale un pez a un hombre y comerá un día; enséñele a pescar y comerá siempre”, fueron su inspiración para empezar a incentivar a niños y jóvenes de Cali a soñar y ampliar sus horizontes.

Desde su experiencia personal se dio cuenta que la educación abría puertas y que era el verdadero regalo que podíamos recibir o dar. Inició apoyando económicamente a algunos de sus familiares con sus estudios. Cuando llegaba la época de diciembre en su tierra natal, Barranquilla, él no daba detalles materiales a sus familiares, sino que les garantizaba que no los iban a sacar de clase por falta de pago de las pensiones, ya que cuando él era niño fue sacado de clase varias veces, porque no había podido pagar la pensión a tiempo. 

Afortunadamente, él era un buen estudiante y ganó becas, y con el apoyo de su madre, su compromiso y convicción en la educación, como una herramienta para el progreso, le permitieron continuar a pesar de las dificultades económicas. 

En búsqueda de un futuro mejor decidió venir a Cali. Sintió una gran afinidad con la ciudad, así que se quedó para vivir y continuar con sus estudios.

Estudió administración de empresas en la Universidad del Valle, se graduó y continúo con sus estudios superiores. Jorge tuvo varias experiencias académicas que lo enriquecieron con conocimientos para la vida personal y el trabajo, por ello vio la educación como un eje de transformación, un regalo que atesoró con la idea de transmitirlo.  

De esta manera, la educación fue su herramienta de progreso, y algo que quería ofrecer a quienes no tenían medios económicos. 

La verdadera felicidad se siente cuando aportas algo a los demás, sin esperar algo a cambio”, fue el pensamiento que le permitió a Jorge solidarizarse regalando educación y motivando a otras personas a que se superaran y que avanzaran en sus proyectos de vida estudiando, así como él lo hizo.

Empezó a apoyar a niños de escasos recursos económicos dándoles útiles escolares, pero percibió que esto no era suficiente. Por ello optó por pagar las matrículas y las pensiones mensuales de muchos niños de colegios que estaban ubicados en zonas vulnerables de la ciudad, ya que en esa época en las escuelas publicas se cobraban estos rubros.

En esa época había apadrinado una gran cantidad de niños, pero quería hacer algo más, en aras de una educación inclusiva, por eso, creo la Fundación Educación para todos – FEDUT, el 29 de febrero de 1996. Involucró a su madre, a su esposa y a sus hijos. Lo que inicio como un proyecto de vida personal se convirtió en un proyecto de vida de la familia, que además los incentivó a estar más unidos y apoyarse en los momentos más difíciles.

Educación para una mejor calidad de vida

El objetivo de FEDUT era crear nuevas oportunidades para la vida de niños y jóvenes, así como para sus familias, siendo uno de sus pilares filosóficos: irradiar educación de excelente calidad para quien no tiene recursos con que pagarla, y de esa manera, contribuir a acabar con la falsa creencia de que la educación del pobre debe ser pobre.

La fundación cuenta con dos programas básicos: Jornadas complementarias especializadas para niños desde los 5 años, a los cuales se les imparte educación en biligüismo, informática, música, artes y valores;  y formación para el trabajo, como auxiliares contables y auxiliares de mercadeo, dirigido a bachilleres de escuelas publicas con edades entre 17 y 25 años, residentes en estrato 1 y 2, especialmente.

En la fundación “se les enseña a los niños y jóvenes que sueñen en grande, que sientan que hay un mundo más amplio, uno mejor a ese entorno conflictivo en el que les ha tocado vivir, y que ellos tienen derecho a ese mundo a través de una educación adecuada”

Aparte de impartir conocimiento se trata de enseñar valores, la idea es contribuir a que los jóvenes se integren a la sociedad de una manera creativa, productiva, honesta, solidaria y comprometida con el desarrollo armónico del país, el respeto por el medio ambiente y los derechos humanos. Por ello el conocimiento es importante pero la actitud es definitiva. 

En el año 2011 Jorge conoció a Daniel Eley, fundador de Dan Eley Foundation, a quien ayudo a crear dicha fundación, con el propósito de realizar una alianza estratégica para generar formación para el trabajo y la vida, a bachilleres de escuelas publicas, de sectores vulnerables en la ciudad. Relata que viajó hasta Inglaterra para encontrarse con Daniel. Cuando se conocieron, hablaron sobre los proyectos y sintieron una conexión espiritual.

“Daniel era un joven que estaba viviendo en un país lejano y que además atravesaba una situación compleja a causa de un accidente que lo dejo cuadraplejico. Él estaba pensando en qué hacer por la educación de personas de escasos recursos en Colombia. Esto me motivó más a seguir la labor educativa social que venía haciendo, conocerlo fue un refuerzo para mí”.

El equipo de FEDUT y Dan Eley Foundation, lograron una excelente sinergia y unieron esfuerzos para ayudar cada vez a más personas. Daniel es como un hijo para él, y se convirtió en una fuente de inspiración para los jóvenes que ingresaban a los cursos, pues su historia de vida los invitó a transformar la adversidad en una oportunidad.

Jorge ha sido como un padre para muchos de niños y jóvenes, que hoy en día han cambiado sus vidas al poder acceder a la educación. En este sentido los cursos que se dictan en la fundación son insumos para que ellos continúen construyendo sus sueños.

“El que no tiene sueños está muerto y el que no es capaz de tomar riesgo en la búsqueda de sus sueños es como si no hubiera nacido”. 

Comenta que para él hay dos cosas que nunca se deben perder, la capacidad de soñar por un mundo mejor para todos y la capacidad de correr riesgos para cumplir esos sueños. Esto es lo que quiere transmitir a quienes se encuentran en entornos difíciles.

Motivar a los jóvenes y acompañarlos en su proceso, ha sido una labor que por más de cuarenta años ha traído una profunda alegría a Jorge. El arduo trabajo de los miembros de la fundación, sumado a la dedicación que los jóvenes le imprimen a sus estudios, ha propiciado que ellos desarrollen sus capacidades, adquieran nuevos conocimientos y  también trabajen su interior. 

El objetivo es que los jóvenes puedan conseguir un trabajo digno y que den continuidad a sus estudios universitarios, pero lo más importante es que se salgan personas con valores humanos y ganas de salir adelante. Ya son varias las anécdotas de jóvenes que cambiaron su estilo de vida, están trabajando en empresas y estudiando carreras profesionales.

Ver a estos jóvenes crecer, y saber que su vida mejoró lo llena de una infinita energía y lo impulsa cada día a apoyar más, a los jóvenes, niños y familias que han puesto su confianza en la fundación FEDUT. 

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