El joven que se inspiró con la música clásica en Cali

"Hay que dedicarle tiempo, tenerle mucho amor y cariño, como si fuese tu compañera"... así se refiere Anderson Salazar a su instrumento favorito, el cual toca por amor a la música y para cumplir sus sueños.

Foto Lina Marcela Rodríguez

Por Lina Marcela Rodríguez- CBN

En su primer concierto sintió demasiados nervios, pues había cámaras muy cerca de su rostro. Pero al pasar el tiempo “uno se siente como un artista, hay que meterse en el cuento. Cuando hay un concierto yo solo miro al director y mis partituras. Es de mucha concentración y una buena actitud”. 

Desde que era un niño pequeño, Anderson Salazar Camacho tuvo un vínculo con la música, pues creció en un entorno donde había músicos, instrumentos y melodías. Actualmente tiene 18 años y ha encaminado su vida hacía la música. Cada día él dedica su tiempo a su instrumento favorito, a ese instrumento que lo ha inspirado en el transcurso de su viaje por la música.

Tocar el contrabajo es algo que haría con agrado toda su vida, expresó este joven artista al referirse a su arte. Anderson refleja una conexión y un gusto admirable cuando toca este instrumento. Lo disfruta porque en verdad encontró lo suyo desde a temprana edad.

“Desde el primer día que llegué aquí me encanto. Supe que esto era lo mío y me mentalicé”, manifestó este joven artista al hablar sobre su llegada a la fundaciónPara él ha sido maravilloso ser estudiante de la Fundación Nacional Batuta, lugar en el que ha afianzado su pasión por la música y ha potenciado su talento durante cinco años. 

Su familia, también ha sido un pilar en su vida y su proceso con la música. Gracias a la educación brindada por sus padres, Anderson, su hermano Alexander y su hermana Luisa, han interiorizado valores como el respeto y la humildad. Su madre es su fuente de apoyo, motivación, y quien ha acompañado a Anderson a cumplir sus sueños; su padre es percusionista, salsero y quien lo incentivó a la música desde temprana edad. Su hermano Alexander y su hermana Luisa son jóvenes que como él encontraron su pasión en el mundo de la música.

Anderson comparte con su hermano Alexander la misma fascinación por el contrabajo, mientras que su hermana Luisa se ha especializado en el violín. 

Estos tres jóvenes se vincularon al mismo tiempo a la Fundación Nacional Batuta en Cali. “Desde que descubrimos lo que era la música clásica, nos enamoramos. Estando aquí nos dimos cuenta que queríamos estudiar música, esa es nuestra vida, comenta Anderson resaltando que los tres comparten comparten ese sentimiento de amor por la música.

El proceso que han vivido por medio de la música y de la fundación les cambio la vida y ahora tienen otras metas y otros pensamientos. Anderson cuenta que en la fundación les han inculcado responsabilidad, puntualidad, y lo más importante para ser músico y para todo en la vida: la disciplina. En este lugar han contado con el apoyo de excelentes profesores y músicos, quienes no solo los educan, sino que se han convertido en sus amigos.

Para Anderson, su hermano es su inspiración y su ejemplo a seguir. Una de sus metas es ingresar al conservatorio de Bellas Artes y seguir los pasos de su hermano Alexander, quien actualmente esta estudiando en dicha institución universitaria. Por esta razón Anderson ensaya arduamente y se enfoca tanto tanto en lo practico como en lo teórico musical.  Su otra gran meta es seguir escalando hasta llegar a la mejor orquesta del mundo. 

 

Anderson ha realizado muchas presentaciones con la orquesta de la Fundación Nacional Batuta en varios teatros y otros espacios de la ciudad. Tocando música clásica, barroca, contemporánea, salsa o rock, es como él se goza los escenarios y deleita a su publico. 

Durante este tiempo, con toda su dedicación y talento, este joven artista ha representado la ciudad y el sector, en las diferentes presentaciones que han realizado con otros músicos de la fundación. 

Recuerda de manera especial que en una vez tocaron el himno israelí dentro de una sinagoga, pero su experiencia más significativa fue con la Orquesta Juvenil de América Latina en el Teatro Metropolitano de Medellín. En este encuentro 101 niños y jóvenes colombianos, peruanos y brasileños, se unieron para formar una sola orquesta. En este ensamble Anderson también compartió el escenario su hermano Alexander.

En este espacio conocieron otras culturas, aprendieron palabras en portugués, crearon lazos de amistad y compartieron con personas que sentían la misma pasión por la músicaFue difícil despedirse, los niños y jóvenes de la orquesta de América Latina no querían irse de Colombia, comenta Anderson quien expresa satisfacción por todas las experiencias vividas como músico; además porque ha sido motivo de orgullo para sus padres y amigos. A este respecto comenta que “nuestra madre se siente muy feliz cada que la llevamos a una presentación y nuestros amigos se sienten orgullosos porque sacamos la cara por el barrio. Aquí no solo hay violencia sino que también hay mucha cultura. Hay muchos chicos que quieren salir adelante y aprender”.

A este joven le gusta transmitir sus conocimientos. Cuenta que en ocasiones los jóvenes músicos también se convierten en profesores en la fundación, pues les enseñan a los más pequeños: “les ayudamos a armar los dedos, entonces ellos se sienten bien porque no solamente tienen el apoyo de los profesores sino de nosotros”. En un futuro le encantaría poder enseñar y apoyar a los niños y jóvenes que deseen ser músicos, así como lo realizan fundaciones como Batuta.

Para él la música transforma vidas. Por ello, invita a todas los jóvenes para que salgan adelante con la música o con cualquier actividad con la que sientan afinidad. La invitación de él hacia los demás jóvenes es a que estudien y dediquen su tiempo a su pasión. De acuerdo con él es importante tomar las oportunidades que brindan programas como estos. Se necesita demasiada dedicación, ensayar hasta el cansancio, intentar las cosas hasta que se den, mucha convicción en lo que se hace y sobre todo compromiso. 

Es así como a través de la música él ha enriquecido su vida, se ha conectado a personas y espacios, llenándose de amor por lo que hace y de motivación; pues esta es su clave para seguir cumpliendo sus sueños y llegar a escenarios cada vez más grandes.  

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