Recuerdos de la guía de televisión ochentera

En los años 80, la guía de televisión que imprimían los diarios era un tesoro para muchos.

Foto El País/Comhistoria

Por Camila Vela Giraldo
Estudiante de Comunicación PUJ-Cali 

Mi papá juega con el en la sala de mi casa. Con sus pocas canas (le han salido tarde) y su ropa de trabajo, tiene toda la vibra de un adulto responsable pasando sus cincuenta años. Siempre conocido por su buena memoria, le pido que mire una serie de anuncios de la década de los ochenta buscando algo que pueda reconocer. Mi papá reconoce una imagen, un anuncio de TV Semana. Suelta una risa y se acerca a la pantalla del computador interesado. Durante su infancia y su joven adultez, me cuenta, había una revista que venía gratis con El Espectador y servía el propósito de perfilar la programación televisiva que iba a haber en la semana, separado por días, horas y canales. En esa época, recuerda mi papá, solo habían dos canales en la televisión: el 1 y el 2. Me río, pensando en los 600+ canales en mi módem de TV, y en los otros 300 canales en Alta Resolución, tan comunes en la actualidad.

El anuncio data del quince de febrero de 1985, época en la cual mi padre tendría veintiún años y estaría cursando, al igual que yo, su carrera universitaria aquí en Cali.

A partir de este vestigio del pasado, mi papá y yo nos adentramos en recuerdos de su vida simple, de dos canales, en la década de los ochenta. Me cuenta riendo, sobre el manejo de esta revista en diferentes casas durante la época. La guía solía ser muy importante. Daba la programación de toda una semana del medio de entretenimiento que toda la familia prefería usar. Por eso, familias solían tener disputas por la posesión de la revista y en ciertas familias, los papás se apoderaban de ellas y se las llevaban al trabajo para evitar que se metieran con ellas.

También me cuenta que muchas casas de esa época tenían sillas reclinables. Parece que a los papás les gustaba tener una de esas frente a la tele y que llegaban a engrapar la Tele revista a una cadena pegada al lado de la silla, para evitar que se perdiera o que alguien se la llevara de su espacio.

Mi papá lee la programación del viernes 15 de febrero de 1985 y divertido señala los programas que solía ver. Me habla sobre el Minuto de Dios con el padre Rafael García Herreros y sobre el programa Hoy es Viernes, donde comenzó su gran afición por la música norteamericana y el rock. También me canta la canción de la caricatura La Abeja Maya de memoria. Se emociona y hace énfasis en la serie Barnaby Jones, buscando en YouTube los capítulos que solía ver en la televisión. La serie detectivesca de los setenta se ha quedado tanto con él que, emocionado, recita los nombres de los actores que salen en los créditos con la misma voz que el narrador de la serie.

Ha pasado mucho tiempo desde que mi papá dejó de ver televisión desde programaciones impresas. Nuestra casa tiene un módem y guías digitales para elegir qué ver en el momento. Una biblioteca de series grabadas en el módem anulan la necesidad de siquiera preocuparse por la hora ni el día en que las series que vemos pasan por la tele. Hoy, la Tele revista es tan obsoleta que una búsqueda en Google presenta nada en absoluto. Sin embargo, los recuerdos de mi papá nos hablan de la importancia que alguna vez tuvo.

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