Clases de buceo para funcionarios y docentes afianza el trabajo en equipo en la Escuela Nacional del Deporte

El buceo tradicional o submarinismo es una actividad subacuática que consiste en ingresar al agua y sumergir la totalidad del cuerpo, por lo que, generalmente se realiza con la ayuda de equipamiento que le permite al buzo estar mayor tiempo al interior del agua.

clases de buceo
Foto Escuela Nacional del Deporte

En la Institución Universitaria Escuela Nacional del Deporte, este deporte nació hace doce años como una iniciativa institucional netamente académica que luego transcendió como una alternativa organizacional para reunir no solo a los estudiantes en una actividad deportiva, sino también a docentes y funcionarios.

Según lo explicó el docente Alberto Collazos, esta actividad se pensó desde su inicio como una cátedra complementaria que aborda la natación desde sus especificidades en clavados; nado sincronizado y waterpolo, pero con el paso de los años logró atraer la atención de los funcionarios y docentes que actualmente conforman el equipo de buceo, aprovechando este espacio alterno para afianzar relaciones laborales.

Se reconoce el buceo como una actividad deportiva de aventura, novedosa y atractiva, pero no constituye riesgo alguno para sus practicantes, puesto que desde un inicio se han definido los parámetros de seguridad. “Es totalmente seguro practicar buceo, las clases inician con un proceso de natación clásica para mejorar el estilo del aprendiz, luego empezamos a trabajar en las técnicas del buceo con toda la dotación: Máscaras, aletas y snorkel”, explicó el docente, agregando que los encuentros se siguen efectuando en los espacios de descanso y responden al esfuerzos que desde la rectoría se plantean para fortalecer el uni a través de actividades culturales, lúdicas y deportivas que incentivan el trabajo en equipo y promueven nuevos mecanismos de trabajo.

Doris Zamorano, docente de la institución, junto con Nataly Arenales del área administrativa, coincidieron en opinar que ha sido muy asertivo intercalar las actividades laborales con el buceo porque este deporte genera otros cambios de comportamientos al salir del agua, “nos cambia la disposición para trabajar, la conducta y nos convierte en personas más proactivas y dinámicas porque al interior del agua liberamos todas las cargas y el estrés de la jornada”, destacó la docente.

La meta para el primer y segundo semestre del 2017, es enfrentar una nueva etapa en el buceo a pulmón libre o apnea (retención voluntaria de la respiración). Se prevé para el mes de abril una salida al río San Cipriano donde se certificarán a los primeros buzos apneístas del grupo.

Fuente: Escuela Nacional del Deporte

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