Un “Pielroja” que hizo historia en Colombia

De las épocas de la liberación femenina y la moda hippie, la estudiante de Comunicación Nathalia Henao rescató la historia de dos fumadores de cigarrillos Pielroja.

Por Nathalia Henao
Estudiante de Comunicación PUJ-Cali

Los dedos amarillos, la piel grisácea, la voz ronca y el fuerte olor. Pero, Pielroja “satisface plenamente el deseo de fumar”. Fumarse un cigarrillo en aquella época significaba poder, elegancia, misterio y demás virtudes que hacen a una persona interesante ¿Cómo no antojarse de fumar si se podía ser reconocido socialmente por algo que daba tanto placer? Fumar estos cigarrillos era toda una provocación. Quienes lo hacían se sentían independientes, viriles e imparables.

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Foto Comhistoria / El Derecho

En el año de 1968, cuando estaban de moda la cultura hippie, la liberación femenina, y los mandatarios y figuras importantes fumaban Pielroja bajo la inspiración de mujeres semidesnudas que representaban la belleza joven y el placer al fumar, mi padre ingresó a la universidad. La influencia del contexto en la Universidad del Valle provocó que mi papá se viera tentado a fumar. Sus primeras experiencias las realizó con los cigarrillos Pielroja de los cuales recuerda su sabor dulzón. Comenta que su acercamiento a ellos fue motivado sobre todo por contagio de sus pares y porque le daba cierta importancia tener un cigarrillo en la mano y exhalar y botar el humo con elegancia.

Posteriormente, incursionó con cigarrillos mentolados durante cierto tiempo de los cuales, decía, refrescaban la garganta, pero que los había dejado porque el comentario popular y generalizado era que el mentol disminuía la libido. Agrega que cuando se es fumador siempre se tiene a la mano un paquete de cigarrillos para satisfacer la necesidad en cualquier momento. Por eso, siempre mantenía un paquete del famoso Marlboro. Debido al costo de este último, no era posible sostener este gusto y siempre prefería los Pielroja.

Para la época no existían restricciones o áreas para fumadores como tampoco publicidad concerniente a los efectos nocivos del tabaco que hoy aparecen en las cajetillas. Menos aún, se hablaba de fumadores pasivos. Por el contrario, Pielroja mantenía las ventas arriba con el lema placer y calidad. Hoy en día mi padre lo recuerda como anécdota de rebeldía juvenil, ya que solamente fumó durante los primeros semestres de la universidad, debido a que su profesión de médico le permitió darse cuenta de que el vicio de fumar es excesivamente dañino y deteriora tempranamente la calidad de vida. Además de que mi mamá le puso como condición en sus años de noviazgo no volver a darle un beso sino dejaba este vicio.

Foto Comhistoria / El Derecho
Foto Comhistoria / El Derecho

También recuerda que nunca fumaba en su casa porque de hecho nadie lo hacía en convivencia donde estuviese la madre. Refiere que lo hacía generalmente con sus pares. Algo que recuerda como un hecho importante sucedió cuando corría el quinto año de estar fumando. Hubo una reunión en su casa donde los invitados fumaban sin restricción. El encuentro se prolongó hasta altas horas de la noche, cuando se fueron sus amistades. Finalmente, quedó solamente él en la sala y recuerda que sintió deseos de fumar pero ya no tenía cigarrillos y sucedió lo que hoy le apena narrar. Buscó unas tijeras y le cortó la parte quemada de algunos cigarrillos que habían dejado sus visitantes en los ceniceros. Tomando varios de estos cigarrillos recortados, se retiró al patio a fumar. Al parecer la luna, el frío, el viento que soplaba fuerte o cualquier otro evento desconocido, lo hicieron recapacitar y sentirse humillado y ofendido en su dignidad ante lo que estaba haciendo. Fue precisamente esa noche, cuando se comprometió a que nunca más volvería a fumar.

Fumar por siempre

En contraste, encontré la historia de quien ha fumado desde muy joven no por contagio emocional o presión social, sino por la imagen vendida en la época de fumadores alegres, exitosos y sin preocupaciones, sumado a que genéticamente y por su contexto familiar siempre ha existido el cigarrillo en su vida. Este le servía de consuelo y esperanza para cumplir su deseo de escapar de la caótica historia que le había tocado. Este hombre es odontólogo con quebrantos de salud y fumador empedernido. Parece irónico pensar que es un profesional que conoce más que nadie los daños que provoca el cigarrillo a la salud bucal, halitosis (mal aliento), gingivitis (daño a las encías), leucoplacias, o palatinitis nicotínica.

Cuenta que, empezó a fumar porque al hacerlo al unísono con unos cuantos tragos, sentía un gran alivio, una tranquilidad interna absoluta, que lo hacía olvidar por completo aunque fuese sólo por un instante del desequilibrio emocional que vivía y la angustia que experimentaba al llegar a su casa. Su vicio es aún vigente, sigue siendo un fiel consumidor, convencido de la imagen placentera del cigarrillo de aquella época y por eso, a manera de meditación o descanso, se asoma sagradamente a su ventana todas las noches hasta la madrugada, escapando del lío y la pelea constante de su casa, a fumar una o varias cajetillas de cigarrillos Pielroja, dejando caer las colillas al antejardín.

Travesura juvenil, vicio arraigado genéticamente o elixir sanador, lo que fuese, pero el cigarrillo siempre significó placer en una época. Significaba un goce la simple acción de inhalar y exhalar con tanto orgullo, convencimiento y elegancia esa pequeña cosita que a muchos les hizo delirar de grandeza. Especialmente, el Pielroja.

22 Responses to "Un “Pielroja” que hizo historia en Colombia"

  1. Carolina   septiembre 6, 2016 at 4:18 am

    Te felicito Natha… Muy buen trabajo!

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  2. Isabel   septiembre 6, 2016 at 4:21 am

    Está muy interesante, me gusto bastante el tema de los cigarrillos.

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  3. Valeria   septiembre 6, 2016 at 9:02 am

    Muy interesante el articulo respecto al cigarrillo y de alguna manera veridico en cuanto a la reflexión que hace.

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  4. Valentina   septiembre 6, 2016 at 10:54 pm

    Muy buena crónica Natha!

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  5. Angelica   septiembre 6, 2016 at 10:57 pm

    Excelente artículo

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  6. sonia   septiembre 7, 2016 at 2:13 am

    Felicitaciones! Gran desarrollo del tema… Muy interesante!

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  7. Isabella   septiembre 7, 2016 at 3:50 am

    ¡Muy interesante! Me gustó bastante la crónica publicada. El tema, la forma de tratarlo y la esencia en la escritura hacen que el lector se sienta atraído y que quiera leerlo todo de un tirón. ¡Felicitaciones!

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  8. ELIZABETH GONZÁLEZ   septiembre 8, 2016 at 12:25 am

    Artículo bien desarrollado

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  9. Diana   septiembre 9, 2016 at 3:36 am

    Te quedó excelente! Bastante interesante, por cierto.

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  10. RICARDO PAPASITO RICO   septiembre 9, 2016 at 4:13 am

    Uufff belleza! De lo mejor que he leido. Hace 2min, estaba leyendo a Kant(reflexiones sobre filosofía moral…Jeje) pero me gustó mucho el enfoque que esta niña hippie y revolucionaria ha desarrollado sobre este elemento social que ha marcado tendencias.

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  11. María Valentina   septiembre 9, 2016 at 7:19 am

    Sorprendente! Me encantó el contenido del escrito… Espero ver el próximo pronto!

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  12. Daniela   septiembre 9, 2016 at 2:54 pm

    Excelente abordaje de la temática y del problema que implica el cigarrillo en la salud

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  13. María José Benavides   septiembre 9, 2016 at 2:59 pm

    Buen planteamiento, que buena historia!

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  14. Martin   septiembre 9, 2016 at 3:34 pm

    Wow Que Articulo Tan Interesante.

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  15. Sofia Contreras   septiembre 9, 2016 at 3:39 pm

    Muy buena forma de reflexionar acerca de las tendencias sociales, en este caso sobre el cigarrillo.

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  16. Camila   septiembre 9, 2016 at 3:39 pm

    Excelente crónica, una de las mejores que he leído, en serio, muy bien desarrollada y muy atrayente

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  17. Andrea   septiembre 9, 2016 at 3:39 pm

    Qué buenas anécdotas y qué buena investigación. No sabía muchas de las creencias al rededor del cigarrillo y su origen ¡Muy interesante!

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  18. Julian Pantoja   septiembre 9, 2016 at 4:12 pm

    Me gustó el artículo, que chevere leerte en una pagina como esta, siempre me ha interesado saber el porqué de un vicio tan pendejo.

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  19. Daniela   septiembre 9, 2016 at 4:28 pm

    Un muy bien estructurado e interesante artículo, que habla de una realidad que muchos ignorábamos. Me encanto!

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  20. esteban posada   septiembre 9, 2016 at 6:42 pm

    Primero que todo, te felicito Natha… me gustó mucho el artículo, la flexión esta excelente. Me atrajo mucho el tema, lo escribiste muy bien. Se nota que tienes buen manejo de cualquier tema, siempre. Y hablas de lo real, de lo que no nos damos cuenta, y eso me gusta.

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  21. Daniel Camargo G.   septiembre 9, 2016 at 7:29 pm

    ¡Está excelente, Natha!
    Con tan solo leer unas lineas de tu relato, inmediatamente es inevitable no sentir las ganas de terminar de leerlo. Tu escritura es bastante atractiva y me parece que es concisa y concreta. Si bien el tema de los cigarrilos Pielroja es recurrente en este tipo de relato, tu lograste hacer algo completamente distinto al resaltar el contraste (y la ironia) de dos personas que conocen más que nadie los efectos del cigarrillo y que aún así se vieron tentados a probarlo. Por esta misma razón, me parece que tu relato tiene una connotación mucho más amplia de la que aparenta, pues discretamente se toca el tema de las influencias, tanto de aquellos que nos ayudan como de aquellos que nos perjudican, o simplemente por la sociedad misma.

    Las anecdotas de tu padre me parecen sumamente increíbles, además de que la forma en que las describes fácilmente conducen al lector a imaginar todo vívidamente, incluso a aquellos que no vivieron esos tiempos (ahora imaginate para los que si lo vivieron).

    Te felicito muchisimo, Natha. Lograste abordar un tema desde una perspectiva que solo tu podías haber hecho y definitivamente quedó perfecto. No solo creaste un buen relato, sino que también le diste vida al pasado de tu padre y al de aquellos que vivieron (o están viviendo) esta adicción al cigarrillo.

    ¡Sigue escribiendo así! Ojalá que tus textos, como este, puedan salir a un nivel mucho más global y logres alcanzar muchos exitos, sin dejar de lado la felicidad.

    Gracias por este relato y te deseo lo mejor 😉

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  22. Juan B   septiembre 9, 2016 at 8:40 pm

    Muy bueno natha, te felicito, me gustó mucho

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