Del país de la canela al país del plebiscito

Notas al vuelo de una tertulia con el escritor William Ospina en la que descubrimos el país de la canela y también el del plebiscito.

Por Jorge Manrique Grisales
Director de CBN

Una flecha se clavó en el ojo de Fray Gaspar de Carvajal en 1541 cuando como cronista de Indias registraba los acontecimientos del viaje de Gonzalo Pizarro y Francisco Orellana por el río Amazonas en el titánico propósito de unir el Pacifico con el Atlántico. Desde la embarcación, el clérigo quiso escrutar un claro de la selva y lo que recibió fue un flechazo que los tripulantes le sacaron llevándose consigo su ojo. La herida se infectó con el pasar de los días y esto le produjo al cronista fiebres tropicales que lo transportaron a mundos fantásticos en los que se mezclaban por igual la realidad y la imaginación. Entonces, en su relato apareció la alucinante historia de las Amazonas, unas mujeres que sólo dejaban vivas a sus hijas para entrenarlas en las artes de las guerras.

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William Ospina y Humberto Botero / Foto Jorge Manrique-CBN.

El relato se los escuchamos al escritor William Ospina entre las luces y sombras de un atardecer caleño en la casa de Humberto Botero Jaramillo, quien convocó a un grupo reducido de académicos, periodistas y empresarios para provocar una conversación que empezó por el país de la canela y paulatinamente se fue metiendo en el país del plebiscito.

Ospina reveló algunas pistas del país profundo que ha narrado en sus obras. “El secreto de la historia está en los pequeños detalles”, dijo para hacer notar que “cuando se habla de caballo muchas veces no se habla del relincho”. Y esa sea quizás la clave para entender por qué existen discursos parciales sobre nuestra realidad.

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Foto Jorge Manrique Grisales-CBN

Después de un variado recorrido por narraciones y narradores del “país de la canela”, el escritor pisó los terrenos de la historia actual de Colombia. “Hay una deuda histórica de reconciliación con el territorio”, dijo para señalar la importancia de reconocer la realidad de un país de regiones y microcosmos diversos.

Ospina recordó como Europa se recuperó de la Segunda Guerra Mundial, reconstruyendo el tejido social roto por el conflicto y dijo que eso sería lo mejor que le podría pasar a Colombia en un eventual escenario de posconflicto.

La charla se prolongó durante horas en las que fue claro el conocimiento que el escritor tiene de Colombia, de sus miedos y de sus sueños. Entonces pasamos de la fascinación por el país de la canela de los españoles y los cronistas de Indias, al país que decide su futuro en un plebiscito. Lo claro es que para la paz es necesario entender las dinámicas históricas y que tengamos, como lo dijo Ospina,  la decisión de curar las heridas.

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