¡Gracias escarabajos!

Hace 21 días se inició algo que denominó el ‘Sueño Amarillo’, forma en el que Movistar Team y 47 millones de colombianos bautizaron lo que sería la aventura de Nairo Quintana hacía el título del Tour de Francia. Hoy, 24 de julio, podemos decir que si se cumplió, tal vez no como lo habíamos imaginado, pero se cumplió.

Por Katherine Martínez Rivera

Para muchos ver a Nairo entrar a París sin la camiseta amarilla puede considerarse como un fracaso, sin embargo, y esta es mi opinión personal, ver a Nairo Quintana, a Jarlison Pantano, a Sergio Luis Henao y a Winner Anacona cruzando los Campos Elíseos, me parece que ya es un triunfo.

Jarlison Pantano, Sergio Luis Henao, Winner Anacona y Nairo Quintana / Fotos  redes sociales Movistar Team, IAM Cycling y Team Sky.
Jarlison Pantano, Sergio Luis Henao, Winner Anacona y Nairo Quintana / Fotos redes sociales Movistar Team, IAM Cycling y Team Sky.

Cada uno hizo lo que le tenía que hacer. Winner fue gregario de Nairo; tal vez no el mejor, de pronto no el más eficiente, pero siempre dejó lo mejor de sí para ayudar a que su líder pudiera cumplir su objetivo. Sergio Luis Henao fue el gregario de lujo de Froome, el flamante campeón; lo llevó, lo ayudó a subir, fue su soporte en la montaña, el que tiraba del lote para desprender rivales, en fin.

Jarlison Pantano demostró que tiene piernas y corazón para llegar muy lejos. Una etapa y dos segundos puestos, convirtieron al caleño en uno de los más combativos del Tour, demostrando que desciende como pocos y dejando muy alto el nombre de su equipo, IAM Cycling y de Colombia.

Y Nairo Quintana con un muy honorable tercer lugar, demostró que a veces el querer y entrenarse no lo es todo, porque la salud y el cuerpo pueden dictar otra cosa. Llegó como uno de los favoritos a quedarse con el maillot amarillo, sin embargo Froome desde la primera semana demostró que había ido por su tercer título; responsabilidad de Nairo o del equipo de no responder a los ataques desde temprano, no sé, ya no es momento de buscar culpables, es momento de celebrar que tenemos un escalador como pocos, que consigue su tercer pódium del Tour de Francia y que tiene muchos años más para conseguir ese ansiado primer lugar.

Muchos dicen que Nairo quedó debiendo, yo pregunto ¿a quién? No sé cuántos de los que miramos el Tour de Francia por TV seamos capaces de aguantar tres semanas sobre una bicicleta con cambios de clima, caídas, golpes, problemas de salud, subidas de alta montaña, descensos riesgosos, entre muchos aspectos. Yo por lo menos, no. Por eso me atrevo a decir que el sueño amarillo si se cumplió, no con un título, sino con la confirmación de que tenemos escarabajos para rato, jóvenes ciclistas con la madurez que solo las largas jornadas de competencia dan, muchachos que tiene piernas de acero y corazones gigantes que dejan su alma en medio de pedalazos para alegrar a un país que muchas veces es malagradecido.

Ahora se viene otro sueño, el olímpico, donde cinco ciclistas nuestros estarán el próximo 5 de agosto por las carreteras de Rio de Janeiro buscando superar esa medalla de plata que hace cuatro años se colgó Rigoberto Urán. Para ellos, desde ya gracias, porque seguro será otra jornada donde 47 millones de colombianos tendremos una razón para madrugar un sábado.

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