Un viaje a la memoria del Valle en la Biblioteca Departamental

Cali Buenas Noticias recorrió los anaqueles de la Sala Valle del Cauca de la Biblioteca Departamental Jorge Garcés Borrero, encontrando historias de todo tipo que conectan con lo que somos como región. Vale la pena sacar tiempo para viajar en el tiempo.

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La Sala Valle del Cauca está llena de historia / Foto Lina Williams Franco-CBN

Lina Williams Franco-CBN. Varias han sido las ocasiones en que he visitado la Biblioteca Departamental pero hasta hace unos días hice inmersión total en la Sala Valle del Cauca. No la conocía. Como tampoco sé cuántos de ustedes sepan que existe este lugar pequeño en espacio pero amplio en conocimiento sobre nuestro departamento.

Está ubicado en el tercer piso, en un rincón al lado izquierdo de lo que se conoce como “colección general”. Para ser sincera, fui sin buscar nada pero encontré de todo.

Lo primero que llamó la atención a mis ojos fue una paleta de colores con el título ‘Arte en el Valle del Cauca’ escrito en letras blancas en la mitad de la carátula, un libro que contiene la recopilación de las obras de los maestros de la pintura y la escultura vallecaucana.

Son doce estanterías en total, hay un par ubicadas contra la pared y sus libros reflejan el paso del tiempo, algunos están deteriorados. “Hacen parte de la academia de historia -, dice la señora Casilda Fabiola Martínez -, es una colección que reúne como su nombre lo indica, la historia completa del Departamento y se prestan sólo para ser usada dentro de la biblioteca”.

La señora Martínez es una de las encargadas, desde hace 17 años, de proporcionar ayuda a los visitantes de la sección. Cuenta que desde hace tres años se hizo cargo del manejo de Sala Valle del Cauca, debido al traslado que hicieron de ésta. Antes estaba ubicada en lo que ahora se conoce como ‘Sala Multimedial’.

El orden que manejan en los anaqueles es alfabético. Observando entre éstos encontré literatura del inolvidable Andrés Caicedo y títulos como “Ojo al cine” que recoge la experiencia del autor en ese campo, al igual que Carlos Mayolo, con “La vida de mi cine y mi televisión” y “Oiga/Vea, sonidos e imágenes” de Luis Ospina.

La caricaturista caleña Consuelo Lago, nos deleita con las reflexiones de Nieves sobre el amor, la cocina y la política, en su obra llamada “Deshojando Margaritas”. Medios impresos como el diario El País, La Palabra de la Universidad del Valle y la revista Cromos, han donado para los caleños ejemplares de sus compendios periodísticos.

Hablar del Valle del Cauca es hablar de sus 42 municipios, con sus tradiciones, costumbres y por qué no, su plan integral de salud; libros que tienen como carátula, una hoja de color rosada o verde y ocupan un casillero completo en uno de los estantes. Si no conoce la historia de su barrio en Cali, la biblioteca se la cuenta así como la vida de Jorge Isaacs, una enciclopedia de 10 tomos, de los cuales tres son críticas a su obra cumbre, La María.

Foto Lina Williams Franco

 

“Cali, la ciudad de América”, otro libro grande de pasta blanca y dura, contiene entre su investigación, la partida de bautismo de mi ciudad que yo desconocía. Estudios sobre la medicina en Cali, el Gran Cauca y su proyecto de regulación del río, diagnósticos municipales realizados por la caja agraria, poesía, política,  gastronomía y la historia de la Feria de Cali desde 1958 hasta 2001, por mencionar algunos, es poco de lo mucho que hay por descubrir.

La lectura es el viaje al conocimiento y si le sale muy caro llegar a haciendas donde el dulce del amor y la caña palpitan como en La María y Piedechinche, o visitar museos – otra forma de enriquecernos culturalmente – como Rayo, en Roldanillo, o La Tertulia en Cali, la Sala Valle del Cauca lo transporta y le muestra la magia del arte, sus técnicas y procesos.

Más que un click, es salivar su dedo índice y trascender la idea mientras corre las páginas de un texto, ya sean viejas y arruinadas por la carga histórica, o aquellas hojas nuevas de un presente más cercano, que se niegan abandonar la bella oportunidad, de hacerlo sentir sobre sus raíces al tacto de un tallo llamado libro.

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