La nueva piel del gato de Tejada

En diciembre pasado, un grupo de expertos restauradores le cambió la piel al gato de Tejada. La emblemática escultura fue sometida a un riguroso tratamiento para rescatarla del paso del tiempo.

Jorge Manrique Grisales. Al sol y al agua estuvo siempre el famoso gato de Tejada desde cuando lo pusieron a orillas del río Cali en 1996. Desde entonces, los caleños y los visitantes siempre quieren tomarse fotos al lado de la sinuosa forma felina creada por el maestro Hernando Tejada.

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Así luce hoy el recién restaurado gato del río/ Foto Jorge Manrique Grisales.

El 2006, el gato del río, como también se le conoce a esta escultura, tuvo nuevos visitantes. Quince gatas llegaron a su cubil a hacerle compañía. Se trató de una propuesta realizada por 15 artistas de la región que desarrollaron su obra sobre una forma básica de gata que se les entregó a cada uno. Allí quedó pues el gato con su harem.

Pero los años pasaron y la piel de bronce del gato se fue deteriorando. El metal se fue fatigando y aparecieron la corrosión y la decoloración.

Fue entonces cuando el sobrino del escultor, Alejandro Valencia, lideró una campaña para restaurar el monumento que hoy figura en los catálogos de Cali que le dan la vuelta al mundo. En Google saltan a la pantalla dos millones 220 mil referencias cuando se se colocan las palabras “gato del río”.

Como decíamos, su sobrino junto con expertos restauradores se puso en la tarea de limpiar al gato y ponerlo de nuevo como en sus mejores tiempos. Lija, soplete, y mezclas de metales como salidas de un laboratorio de alquimista hicieron parte de la alta cirugía a la que fue sometido el gato en la segunda semana de diciembre de 2014.

El gato fue fundido en Bogotá y transportado a Cali. Mide 3.5 metros de alto y pesa tres toneladas. Hoy luce como recién acicalado.

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